Lo viejo le pertenece al color marrón. Eso lo aprendí de pibe, trabajando en la relojería. No era una fábrica, ni tampoco una tienda a la que van a calibrar las personas sus relojes. Era un conventillo reacondicionado, con piso de nogal en la habitación principal, y detalles de roble en cada escalón de la escalera caracol. escalera caracol "con alma", le gustaba explicar al Norberto, cuando estaba en un buen día y cuando le parecía que el cliente le estaba prestando atención. Escalera de caracol "con alma", decía, porque "tiene sus peldaños entregados en una zanca espiral que no deja hueco alguno". Un entendido.
La escalera tiene, en la mitad, un pequeño mirador construido por dos albañiles que nacieron en Austria y se mandaron a mudar porque los corrían los nazis, ha visto. Dice que los austríacos eran brillantes, dice que en el medio del viaje, al barco lo embistió un bicharraco marino, y los austríacos le construyeron al barco un revoque derritiendo cosas en la hoguera. Brillantes.
Y a la mitad de la escalera con alma construyeron un mirador desde donde se ve siempre la catedral. Es un espectáculo el atardecer. A la catedral le llevamos un reloj con un Jesús tallado en cerezo. Arriba de la cabeza del Jesús, en la parte superior de la cruz, está el reloj. Le pusimos manecillas de plata, traídas en carro desde Potosí dos siglos atrás. Maravillas que encontraba solamente el Norberto. Si habremos hecho nuestras cosas, si habremos trabajado. Eran otros tiempos. La gente palmaba por una gripe. Mucho más que ahora, que la gente está más consciente, más enterada con esto de los virus. Cuando yo nací, en la Argentina no había penicilina. Y cuando era chico, le ganamos a la polio por goleada, pero el árbitro era mal bicho y nos expulsó a un par.
La relojería estuvo abierta hasta la Guerra de las Malvinas. El hijo del Norberto fue a pelear. Nunca vio un inglés pero volvió y estaba cambiado. Parecía otro. El Norberto se lo llevó a las sierras de Córdoba, se fueron juntos. Se fueron a un pueblo chiquito, y ¿sabés lo que me dijo en una de sus últimas cartas? "Acá no tengo reloj. Todos los días son el mismo". Yo me preguntaba, ¿a qué planeta se mudó este? Pero ahora no te miento si te digo que lo entiendo. Toda la gente en sus casas, parece la Final del Mundo todos los días.
Mi nieto me compró un celular el año pasado, de color plateado el chiche. Quería que me vaya con él. Vive en Barcelona. en un departamento y sube por el ascensor. "Yo no, ni mierda", le dije, porque me muero de un soponcio encerrado ahí adentro. Yo te agradezco mucho, pibe, por esto de venirte para acá en plena cuarentena. Yo sé que las inmobiliarias no están trabajando, pero ya me queda poca cuerda, no quiero perder un día más. Te la reservo ya mismo como que me llamo Arnaldo Ortega. Encima dicen que los viejos estamos todos en jaque. Me mandé a mudar del geriátrico porque no me dejaban tomar los mates en el sol. Estamos todos locos. Yo soy viejo pero no boludo. Me van a agarrar a mí para cualquier cosa, qué soy yo, el último orejón del tarro.
Yo te adelanto este mes, y te voy pagando religiosamente todos los meses, como que me llamo Arnaldo Ortega. Cobro la jubilación el cinco de cada mes. Por lo menos salgo un rato, miro los pájaros, veo la gente. Vos venime a cobrar, que yo no sé usar los bancos. Gracias por el café, pibe, riquísimo. ¿Sabés qué pasa? Esta casa vieja es el único lugar que queda en el mundo donde hay lugar para mí, acá está el color del polvillo, del aserrín acumulado. ¡La gente como vos no sabe qué hacer con esto! Hay olor a madera, olor marrón. Me va a llevar unos buenos años restaurarlo, pero yo siempre me quise dedicar a esto. El tiempo ya lo tenía. Ahora tomé coraje, y no hay nadie que se anime a decirme que no puedo.
Voy a restaurar la relojería porque mientras haya relojes funcionando alguien va a tener que calibrarlos.
domingo, 5 de abril de 2020
viernes, 3 de abril de 2020
silente
okey, bajé. puse a calentar un café, dije que me pondría a escribir.
el fuego de la hornalla ya me quemaba y yo tenía todavía las llaves en la mano.
afuera están los gatos. arriba no vuelvo.
de alguna forma, entró otra vez.
el fuego de la hornalla ya me quemaba y yo tenía todavía las llaves en la mano.
afuera están los gatos. arriba no vuelvo.
de alguna forma, entró otra vez.
miércoles, 25 de marzo de 2020
escribir llorando
(para Capsu)
anoche lo soñé, volvió para contarme.
vimos juntos la luz al final del túnel.
desperté sudando frío,
ansiando que claree el día.
fui primicia.
el canillita de un suicidio que no fue.
éramos cercanos pero
un día cayó un rayo y fulminó nuestro magnetismo.
de pronto las evasiones, las indicaciones mal dadas
la merca
el cómo andas, el si si si nos vemos mañana.
gabriel terminó muerto.
cayó por el balcón como un pollo que intenta volar.
cuando su cuerpo colisionó contra el pavimento
se quemó la biblioteca de Alejandría
se derrumbó la biblioteca de Borges
y se cubrió nomás de rojo el cordón.
nos conocimos hace algunos años,
intereses en común,
la molécula del espíritu.
fuimos inseparables por un tiempo.
gabriel vino a buscarme anoche,
esta vez me dijo vení conmigo,
te lo muestro todo.
los rituales de angustia,
daltónico de desconfianza.
las miradas que se cruzan, los datos que no concuerdan,
las grietas y las hendijas.
de todo lo que sentí el día que me avisaron,
no sentí sorpresa, lo confieso.
empezó a caer mucho antes,
espiral abajo
penduleando como un hilo que él pensó
-que todos pensamos-
que no se iba a cortar.
iba él en una procesión interna, una ruta de espinas.
yo lo vi todo, todo anoche en un sueño.
me pidió que les contara,
no saltó gabriel
lo empujó de atrás la paranoia.
anoche lo soñé, volvió para contarme.
vimos juntos la luz al final del túnel.
desperté sudando frío,
ansiando que claree el día.
fui primicia.
el canillita de un suicidio que no fue.
éramos cercanos pero
un día cayó un rayo y fulminó nuestro magnetismo.
de pronto las evasiones, las indicaciones mal dadas
la merca
el cómo andas, el si si si nos vemos mañana.
gabriel terminó muerto.
cayó por el balcón como un pollo que intenta volar.
cuando su cuerpo colisionó contra el pavimento
se quemó la biblioteca de Alejandría
se derrumbó la biblioteca de Borges
y se cubrió nomás de rojo el cordón.
nos conocimos hace algunos años,
intereses en común,
la molécula del espíritu.
fuimos inseparables por un tiempo.
gabriel vino a buscarme anoche,
esta vez me dijo vení conmigo,
te lo muestro todo.
los rituales de angustia,
daltónico de desconfianza.
las miradas que se cruzan, los datos que no concuerdan,
las grietas y las hendijas.
de todo lo que sentí el día que me avisaron,
no sentí sorpresa, lo confieso.
empezó a caer mucho antes,
espiral abajo
penduleando como un hilo que él pensó
-que todos pensamos-
que no se iba a cortar.
iba él en una procesión interna, una ruta de espinas.
yo lo vi todo, todo anoche en un sueño.
me pidió que les contara,
no saltó gabriel
lo empujó de atrás la paranoia.
viernes, 13 de marzo de 2020
jueves, 9 de enero de 2020
the end of the f**ing world
The problem with a person having a lack of love
is that they don't know
what it looks like
So it's easy for them to get tricked
into seeing things that aren't there.
But then I guess
we all lie to ourselves all the time.
"Are you okay?"
Yes, I'm fine.
(final del s02e07)
is that they don't know
what it looks like
So it's easy for them to get tricked
into seeing things that aren't there.
But then I guess
we all lie to ourselves all the time.
"Are you okay?"
Yes, I'm fine.
(final del s02e07)
Cómo
Cómo te explico de paciencia
mientras te espero y vos
estás viniendo
Cómo te explico que escribo con la luz apagada
y que la tinta me guía
(que la tinta tiene un olor
y que vos tenés un olor
a vos y es tuyo)
Cómo me guía esta fe!
Cómo lo oscuro no es oscuro
sin lo claro
Cómo me guía el amor irrefrenable!
Y qué otra cosa queda
todavía acá después de tanto.
Cuando todo se derritió
esto quedaba:
"esto",
este amor.
mientras te espero y vos
estás viniendo
Cómo te explico que escribo con la luz apagada
y que la tinta me guía
(que la tinta tiene un olor
y que vos tenés un olor
a vos y es tuyo)
Cómo me guía esta fe!
Cómo lo oscuro no es oscuro
sin lo claro
Cómo me guía el amor irrefrenable!
Y qué otra cosa queda
todavía acá después de tanto.
Cuando todo se derritió
esto quedaba:
"esto",
este amor.
martes, 31 de diciembre de 2019
lunes, 23 de diciembre de 2019
miércoles, 4 de diciembre de 2019
martes, 19 de noviembre de 2019
martes, 12 de noviembre de 2019
miércoles, 6 de noviembre de 2019
un cuchillo sin filo atraviesa un melón
una birome gastada intenta escribir la frase fundamental sobre una hoja en blanco
un cargador está enchufado pero no hay nada del otro lado
la mesa está rota para quien lo sabe, para el resto de los seres está el mantel.
mi poesía es mi manta.
poesía
es que su gato se llame Tito,
el gatito.
una birome gastada intenta escribir la frase fundamental sobre una hoja en blanco
un cargador está enchufado pero no hay nada del otro lado
la mesa está rota para quien lo sabe, para el resto de los seres está el mantel.
mi poesía es mi manta.
poesía
es que su gato se llame Tito,
el gatito.
mi amiga Silvi
tiene el talento de palpar encuentros
inmortaliza la acción efímera de humanitxs al interactuar
saca las mejores fotos del mundo
ahi está Flavio riéndose como un chanchito, haciendo una equis con los ojos.
y allá Ro y Ce mirándose a los ojos, arrancando un abrazo
en esta solo hay palmas de manos estirandose hacia el cielo
como una enredadera buscando el sol
y no entiendo por qué el gesto me conmueve tanto
yo sólo sé retratar plantas
un mburucuya virando de verde a naranja
una albahaca cotiledona emergiendo
por otro lado Silvi me confesó
que siente un amor tan pero tan grande
que no lo puede hacer carne
y tal vez la próxima vez que vea a su amadx
Silvi explote
como majin bu
yo ya no tengo amado y amada
tengo mi celular, y prendo la cámara
enfoco una hoja de repollo
que toca el suelo encharcado, un poco desprendida del tallo
y mientras va muriendo lentamente cambia de color
desde una punta hasta la otra
albergando todo el arcoiris adentro
tiene el talento de palpar encuentros
inmortaliza la acción efímera de humanitxs al interactuar
saca las mejores fotos del mundo
ahi está Flavio riéndose como un chanchito, haciendo una equis con los ojos.
y allá Ro y Ce mirándose a los ojos, arrancando un abrazo
en esta solo hay palmas de manos estirandose hacia el cielo
como una enredadera buscando el sol
y no entiendo por qué el gesto me conmueve tanto
yo sólo sé retratar plantas
un mburucuya virando de verde a naranja
una albahaca cotiledona emergiendo
por otro lado Silvi me confesó
que siente un amor tan pero tan grande
que no lo puede hacer carne
y tal vez la próxima vez que vea a su amadx
Silvi explote
como majin bu
yo ya no tengo amado y amada
tengo mi celular, y prendo la cámara
enfoco una hoja de repollo
que toca el suelo encharcado, un poco desprendida del tallo
y mientras va muriendo lentamente cambia de color
desde una punta hasta la otra
albergando todo el arcoiris adentro
a la vida y la muerte
dedico estas palabras a la vida, inevitable enemigo, y a la muerte, compañera fiel.
por ti di todo, vida mía que mía no es. quise poseerte, y morí. quise observarte, y me elevé. elijo morir,
porque la vida es un ser inestable y prefiero la guadaña por sobre el puñal.
vi momentos bellos transformarse en recuerdos bellos. recuerdos bellos se oxidaron y cortaron mis sienes corroidas.
dejo la cantina de la vida con saldo a favor,
y que le inviten mis tragos a quien llegue entusiasmado y torpe,
y empuje la puerta donde dice "tire",
y se ria en vez de culparse.
y que le sirvan mis vinos a quien trabaja de equilibrista
y que narre historias sobre los abismos.
y que escupan con asco un aguardiente a la cara del maniático y dediquen dos besos al cielo.
que mi funeral dure tres dias y se encienda con alcoholes un fuego sagrado. que hagan una pira y tiren mi cuerpo al riachuelo.
implosionando en llamas, seré pichón de incendio forestal.
al final, me he de convertir en la gran lluvia. me haré humedad, condenado al alivio.
y aunque escriba estas palabras desplomado en la banquina de la ruta,
y mis tripas expuestas sean impresionables,
soy un camino hacia la fortaleza.
no invito a abandonar la lucha.
con amor irrefrenable,
M.
por ti di todo, vida mía que mía no es. quise poseerte, y morí. quise observarte, y me elevé. elijo morir,
porque la vida es un ser inestable y prefiero la guadaña por sobre el puñal.
vi momentos bellos transformarse en recuerdos bellos. recuerdos bellos se oxidaron y cortaron mis sienes corroidas.
dejo la cantina de la vida con saldo a favor,
y que le inviten mis tragos a quien llegue entusiasmado y torpe,
y empuje la puerta donde dice "tire",
y se ria en vez de culparse.
y que le sirvan mis vinos a quien trabaja de equilibrista
y que narre historias sobre los abismos.
y que escupan con asco un aguardiente a la cara del maniático y dediquen dos besos al cielo.
que mi funeral dure tres dias y se encienda con alcoholes un fuego sagrado. que hagan una pira y tiren mi cuerpo al riachuelo.
implosionando en llamas, seré pichón de incendio forestal.
al final, me he de convertir en la gran lluvia. me haré humedad, condenado al alivio.
y aunque escriba estas palabras desplomado en la banquina de la ruta,
y mis tripas expuestas sean impresionables,
soy un camino hacia la fortaleza.
no invito a abandonar la lucha.
con amor irrefrenable,
M.
miércoles, 4 de septiembre de 2019
Acuario definido por acuarianxs
"Trabajo de eso: de llevar la contra", César González.
"Yo trabajo de anticiparme al futuro", el Rei.
"Yo trabajo de anticiparme al futuro", el Rei.
martes, 27 de agosto de 2019
ponerle pausa al mar
el sol dejó de salir sin previo indicio. él se cree grande, todopoderoso, entonces no avisa. yo lo extrañé durante semanas, y el agua que no caía se acumuló hasta volcarse, como cuando cede un techo de lona. me tapó el agua.
quedaron algunas secuelas. una garganta raspada y roja. una luna en el tórax. siento una suerte de campo de fuerza justo entre mi carne y mi piel, como separándome de la existencia exterior.
ayer dormí doce horas, en mis profundidades, apapachado por una marea delicada y sutil.
soñé con Lara, la perra que se crió conmigo. cuando se murió, yo fui el encargado de arrastrarla hasta la puerta. al otro día la pasaron a buscar. había que llamar al mismo número que cuando estaba enferma, y la recogió el mismo tipo en la misma camioneta de siempre, esta vez no para darle pastillas sino para enterrarla, o para cremarla y esparcir sus restos en mi cerebro hasta que resucitó entre sueños.
a Lara la trajo mi hermana cuando era una cachorra callejera maltratada. tenía heridas abiertas, rabia y parásitos. esas alimañas emanaban más vida que ella. cuando llegó me presenté y la saludé, y recién me devolvió el saludo a la semana, más o menos cuando su estómago recuperó su tamaño normal.
Lara era negra como la pobreza misma, y salir a pasear es algo que nunca le hizo gracia.
en mis sueños Lara no ladraba, estaba echada sobre una piedra, yo también. el agua nos mojaba.
había algo en el mar que me irritaba mucho. las olas nos mojaban con una suavidad contundente, y yo sentía frío como se siente el frío en sueños. tambien sentía la saña de las aguas, molestandonos deliberadamente, la tiranía de un hermano mayor. la saga de Lara indefensa contra el mundo.
y yo queria ponerle pausa al mar, pero no podia moverme. quise incorporarme, asimilé sin poder comprenderlo que ahora estaba en el plano onírico e intenté romper el hechizo.
sentía sobre mi pecho el tronco de un gran árbol. traté de moverlo con mis brazos, y senti sobre mi hombro derecho sus raíces ejerciendo constriccion. entré en pánico y quise llorar, pero no sentía mi cara.
me concentré, y usé todas mis fuerzas para mover mi brazo izquierdo. solamente sentí un cosquilleo, un acto de rechazo de mi cuerpo para conmigo.
ese cosquilleo se parece al estallido de estrellas que se forma en mis ojos cuando tengo sueño y me los resfriego mucho, solo que acá ocurrían sobre mi hombro izquierdo, inmovilizandolo.
de pronto, todo se apagó. sudor frío empapaba mi frente. el agua mojaba mis piernas. algo merodeaba y no era yo. sumido en el terror, gritando en seco sonidos que se cancelaban, empecé a escuchar a lo lejos el llanto pausado de Lara.
el recuerdo de Lara recibiendo sin defenderse los cintazos de mi hermano, eso es lo que me trajo a tierra. su suplicio resignado, la paliza después de la travesura, el sufrimiento ajeno que en ese preciso momento me sacó del mío.
me desperté chupándome el dedo, entre la babia y la confusión. no me levanté. me quedé en la cama preguntándome si el desastre se habría resuelto solo.
quedaron algunas secuelas. una garganta raspada y roja. una luna en el tórax. siento una suerte de campo de fuerza justo entre mi carne y mi piel, como separándome de la existencia exterior.
ayer dormí doce horas, en mis profundidades, apapachado por una marea delicada y sutil.
soñé con Lara, la perra que se crió conmigo. cuando se murió, yo fui el encargado de arrastrarla hasta la puerta. al otro día la pasaron a buscar. había que llamar al mismo número que cuando estaba enferma, y la recogió el mismo tipo en la misma camioneta de siempre, esta vez no para darle pastillas sino para enterrarla, o para cremarla y esparcir sus restos en mi cerebro hasta que resucitó entre sueños.
a Lara la trajo mi hermana cuando era una cachorra callejera maltratada. tenía heridas abiertas, rabia y parásitos. esas alimañas emanaban más vida que ella. cuando llegó me presenté y la saludé, y recién me devolvió el saludo a la semana, más o menos cuando su estómago recuperó su tamaño normal.
Lara era negra como la pobreza misma, y salir a pasear es algo que nunca le hizo gracia.
en mis sueños Lara no ladraba, estaba echada sobre una piedra, yo también. el agua nos mojaba.
había algo en el mar que me irritaba mucho. las olas nos mojaban con una suavidad contundente, y yo sentía frío como se siente el frío en sueños. tambien sentía la saña de las aguas, molestandonos deliberadamente, la tiranía de un hermano mayor. la saga de Lara indefensa contra el mundo.
y yo queria ponerle pausa al mar, pero no podia moverme. quise incorporarme, asimilé sin poder comprenderlo que ahora estaba en el plano onírico e intenté romper el hechizo.
sentía sobre mi pecho el tronco de un gran árbol. traté de moverlo con mis brazos, y senti sobre mi hombro derecho sus raíces ejerciendo constriccion. entré en pánico y quise llorar, pero no sentía mi cara.
me concentré, y usé todas mis fuerzas para mover mi brazo izquierdo. solamente sentí un cosquilleo, un acto de rechazo de mi cuerpo para conmigo.
ese cosquilleo se parece al estallido de estrellas que se forma en mis ojos cuando tengo sueño y me los resfriego mucho, solo que acá ocurrían sobre mi hombro izquierdo, inmovilizandolo.
de pronto, todo se apagó. sudor frío empapaba mi frente. el agua mojaba mis piernas. algo merodeaba y no era yo. sumido en el terror, gritando en seco sonidos que se cancelaban, empecé a escuchar a lo lejos el llanto pausado de Lara.
el recuerdo de Lara recibiendo sin defenderse los cintazos de mi hermano, eso es lo que me trajo a tierra. su suplicio resignado, la paliza después de la travesura, el sufrimiento ajeno que en ese preciso momento me sacó del mío.
me desperté chupándome el dedo, entre la babia y la confusión. no me levanté. me quedé en la cama preguntándome si el desastre se habría resuelto solo.
sábado, 6 de julio de 2019
Tenemos que hablar
Un mediodía nos sentamos a charlar. Hasta la inercia se demora en el calor pesado de Rosario en enero. Mi cara era un trailer de una película de Aristarain. Además, llevaba días arrastrándome por la casa. La causa del clima ya había expirado.
Le dije todo lo que me dolía de la vida y, después de respirar profundo dos veces, le dije todo lo que me molestaba de ella. Cuando me pongo triste, se me confunde con una nube negra.
Esperó a que yo termine el monólogo, el cual presenció de brazos cruzados, y me dijo algo como: "con esa vibra no me dan ni ganas de estar cerca tuyo".
Yo soy testarudo. Insistí en hacerme entender, y fui más sintético. Como había estado leyendo a Paulo Freire, traté de ser más copioso utilizando el plural.
"Tenemos que aprender sobre registro del otrx", "tenemos que comunicar lo que el otrx no puede adivinar", "tenemos que limpiar los microsoretes del bidet".
Ella era capaz de no enroscarse en los problemas de los demás, y no la amargaba la situación política del país o la catástrofe del dia. En un principio, sus características eran encantadoras.
Tal así su forma que era inmune a mis tornados, ojo del huracán de mis arrebatos más depresivos. Yo pateaba castillos de arena, ella parecía constructora de cimientos en el aire.
Hasta que empecé a sentirme una pieza en un juego que ella jugaba y yo no entendía. Después simplemente me perdí. ¿Su ternura era una pose? ¿O era ella genuinamente así? ¿Se abstraía? ¿O acaso alguien le otorgó el botón de "Mute", como un superpoder o un entrenamiento zen?
Para cuando terminamos de hablar, la presión ambiental colapsaba los hectopascales. No solo no me contestó ninguno de los items que mencioné con mal genio y acompañé con ademanes, sino que miró a una grada imaginaria para después solo sonreirme, enferma y/o genuinamente (A esta relación la archivé en la categoría "y/o").
Se levantó de su silla sin prisa, salió caminando y yo me quedé bramando como esos perros cabezones que no están genéticamente aptos para caminar.
Volvió cinco minutos después, más decidida. La piel de su cara brillaba reflejada por el sol. Se puso una campera y me dijo: "estuve mirándome al espejo en la pieza de adelante hasta que me olvidé de todo. Me hizo re bien. Te lo recomiendo. Bueno, me tengo que ir a trabajar, ya debo estar llegando tarde".
Me tomé de un solo trago el jugo ya tibio mientras la vi irse a la calle, cruzando el tornado. Fumé un cigarrillo que no pude terminar porque lo mordí a la quinta pitada. Prendido fuego por dentro, salí al patio, atravesé el pasillo, y entré en la habitación para mirarme al bendito espejo.
Era un espejo antiguo, de casi dos metros de alto y un marco de madera lacada en dorado. Estaba apoyado contra la pared y parecía que llevaba un siglo sin que se lo moviese. Me acerqué tanto que lo empañé a la altura de mi cara, y tuve que esperar a que se aclare. Entonces fijé la mirada, me olvidé de la habitación, de mi cuerpo que parecía pequeño, mi ropa que parecía desentonar, e hice contacto visual.
En primer lugar, el espejo me devolvió un rostro desconocido. Luego entrecerré un poco los ojos y la vi a ella. Su semblante era de paz, en un principio. Después me miró con cara fea, y cuando clavé mis ojos en sus ojos pude ver la bronca. Retrocedí, quise escapar pero me quedé. La imagen se transformó imperceptiblemente hasta hacerse más familiar, hasta que reconocí mis cejas anchas. Me fui a caminar y salí sin llave. Tuve que esperar en la puerta hasta que ella volviera para poder entrar otra vez.
No duramos mucho más tiempo. Ella salió de viaje, yo encontré trabajo y la casa ahora es la sede de la Obra Social de un Sindicato. No volví a saber de ella, pero descubrí su gran truco muchos meses después de esto. Ella era una ilusionista. Tenia el poder de encender un juego de espejos cuando lo que enfrentaba afuera no le hacía sentir bien. Con solo activarlo, ella podía verse a sí misma del otro lado devolviéndose una sonrisa.
Aprendí ese truco después de mucho practicar, como persiguiendo una epifanía. Pero el tiro me salió por la culata al comprender que nunca pude superar mi error original: yo nunca me devolví una sonrisa, y ahora todo me frunce el entrecejo.
Le dije todo lo que me dolía de la vida y, después de respirar profundo dos veces, le dije todo lo que me molestaba de ella. Cuando me pongo triste, se me confunde con una nube negra.
Esperó a que yo termine el monólogo, el cual presenció de brazos cruzados, y me dijo algo como: "con esa vibra no me dan ni ganas de estar cerca tuyo".
Yo soy testarudo. Insistí en hacerme entender, y fui más sintético. Como había estado leyendo a Paulo Freire, traté de ser más copioso utilizando el plural.
"Tenemos que aprender sobre registro del otrx", "tenemos que comunicar lo que el otrx no puede adivinar", "tenemos que limpiar los microsoretes del bidet".
Ella era capaz de no enroscarse en los problemas de los demás, y no la amargaba la situación política del país o la catástrofe del dia. En un principio, sus características eran encantadoras.
Tal así su forma que era inmune a mis tornados, ojo del huracán de mis arrebatos más depresivos. Yo pateaba castillos de arena, ella parecía constructora de cimientos en el aire.
Hasta que empecé a sentirme una pieza en un juego que ella jugaba y yo no entendía. Después simplemente me perdí. ¿Su ternura era una pose? ¿O era ella genuinamente así? ¿Se abstraía? ¿O acaso alguien le otorgó el botón de "Mute", como un superpoder o un entrenamiento zen?
Para cuando terminamos de hablar, la presión ambiental colapsaba los hectopascales. No solo no me contestó ninguno de los items que mencioné con mal genio y acompañé con ademanes, sino que miró a una grada imaginaria para después solo sonreirme, enferma y/o genuinamente (A esta relación la archivé en la categoría "y/o").
Se levantó de su silla sin prisa, salió caminando y yo me quedé bramando como esos perros cabezones que no están genéticamente aptos para caminar.
Volvió cinco minutos después, más decidida. La piel de su cara brillaba reflejada por el sol. Se puso una campera y me dijo: "estuve mirándome al espejo en la pieza de adelante hasta que me olvidé de todo. Me hizo re bien. Te lo recomiendo. Bueno, me tengo que ir a trabajar, ya debo estar llegando tarde".
Me tomé de un solo trago el jugo ya tibio mientras la vi irse a la calle, cruzando el tornado. Fumé un cigarrillo que no pude terminar porque lo mordí a la quinta pitada. Prendido fuego por dentro, salí al patio, atravesé el pasillo, y entré en la habitación para mirarme al bendito espejo.
Era un espejo antiguo, de casi dos metros de alto y un marco de madera lacada en dorado. Estaba apoyado contra la pared y parecía que llevaba un siglo sin que se lo moviese. Me acerqué tanto que lo empañé a la altura de mi cara, y tuve que esperar a que se aclare. Entonces fijé la mirada, me olvidé de la habitación, de mi cuerpo que parecía pequeño, mi ropa que parecía desentonar, e hice contacto visual.
En primer lugar, el espejo me devolvió un rostro desconocido. Luego entrecerré un poco los ojos y la vi a ella. Su semblante era de paz, en un principio. Después me miró con cara fea, y cuando clavé mis ojos en sus ojos pude ver la bronca. Retrocedí, quise escapar pero me quedé. La imagen se transformó imperceptiblemente hasta hacerse más familiar, hasta que reconocí mis cejas anchas. Me fui a caminar y salí sin llave. Tuve que esperar en la puerta hasta que ella volviera para poder entrar otra vez.
No duramos mucho más tiempo. Ella salió de viaje, yo encontré trabajo y la casa ahora es la sede de la Obra Social de un Sindicato. No volví a saber de ella, pero descubrí su gran truco muchos meses después de esto. Ella era una ilusionista. Tenia el poder de encender un juego de espejos cuando lo que enfrentaba afuera no le hacía sentir bien. Con solo activarlo, ella podía verse a sí misma del otro lado devolviéndose una sonrisa.
Aprendí ese truco después de mucho practicar, como persiguiendo una epifanía. Pero el tiro me salió por la culata al comprender que nunca pude superar mi error original: yo nunca me devolví una sonrisa, y ahora todo me frunce el entrecejo.
martes, 18 de junio de 2019
Un rezo diario
(escrito o bajado por Javi)
Doy gracias al Universo por los sucesos,
aquellos que inician y terminan largos procesos.
Honro a mis Guías de Luz,
quienes me muestran los caminos por los que saldré ileso.
Agradezco a los seres que ayudan
a descubrir mis virtudes y debilidades
siempre reflejo a reflejo
y a esas personas que me ponen en perspectiva
consejo a consejo.
Acepto el regalo de mis vidas que permitieron la abundancia
en la que hoy me encuentro entre lágrimas;
la expando desde mi centro para recordarle a todos
que también la tienen dentro.
Porque esa abundancia viene desde lo interno
y solo desde el Amor lograremos que ese regalo sea eterno.
Doy gracias al Universo por los sucesos,
aquellos que inician y terminan largos procesos.
Honro a mis Guías de Luz,
quienes me muestran los caminos por los que saldré ileso.
Agradezco a los seres que ayudan
a descubrir mis virtudes y debilidades
siempre reflejo a reflejo
y a esas personas que me ponen en perspectiva
consejo a consejo.
Acepto el regalo de mis vidas que permitieron la abundancia
en la que hoy me encuentro entre lágrimas;
la expando desde mi centro para recordarle a todos
que también la tienen dentro.
Porque esa abundancia viene desde lo interno
y solo desde el Amor lograremos que ese regalo sea eterno.
lunes, 10 de junio de 2019
Carta corta
Hola. Te escribo desde la luna nueva. Ella brilla por su
ausencia y late en lo que queda de mi pecho: hubo una explosión.
El episodio fue confuso. Aunque intento repasarlo, no
entiendo cómo pasó. Un estruendo me dejó ciego, rengo y con daños internos,
hemorragia de las aguas de mi cuerpo.
Ahora camino con los ojos cerrados, es de noche siempre y
solo la luna me hace guiños.
Quiero que me entiendas, no digo que mi cuerpo sea una
cocina, digo que dejaste el gas prendido y te fuiste, y te estoy buscando para
avisarte, para saber si fue por error. Espero verte pronto.
Con amor, J.
lunes, 3 de junio de 2019
Cabeza de ancla
Pesa la mente, pesan los pensamientos;
pesa la mente, pesan los pensamientos;
pesa la mente, pesan los pensamientos.
Todo lo inconcluso se termina
cuando la carne ya no sea un asunto.
Pesa todo lo que no es vacío,
todo lo que no es silencio.
más cercano a mi perfil psiquiátrico que al literario.
Otra dosis más, mirando el cielo irse por la ventana
Odio y rencor como formas de doler.
Cómo no voy a despreciarles
si me desprecio
Cómo voy a querer verles
si me desprecio
Necesito ayuda
como quien dice
Me siento sólo
y me caigo mal.
pesa la mente, pesan los pensamientos;
pesa la mente, pesan los pensamientos.
Todo lo inconcluso se termina
cuando la carne ya no sea un asunto.
Pesa todo lo que no es vacío,
todo lo que no es silencio.
más cercano a mi perfil psiquiátrico que al literario.
Otra dosis más, mirando el cielo irse por la ventana
Odio y rencor como formas de doler.
Cómo no voy a despreciarles
si me desprecio
Cómo voy a querer verles
si me desprecio
Necesito ayuda
como quien dice
Me siento sólo
y me caigo mal.
martes, 30 de abril de 2019
Elijo que para este tránsito mi guía sean mis emociones.
No hay filtros ni recaudos en el interactuar con ellas.
No hay más miedo a sentir porque sentir me corresponde.
No hay más control porque el control es el primo de la muerte por asfixia.
No hay más rechazo ni represión porque no hay más vergüenza.
No hay más separación.
No hay filtros ni recaudos en el interactuar con ellas.
No hay más miedo a sentir porque sentir me corresponde.
No hay más control porque el control es el primo de la muerte por asfixia.
No hay más rechazo ni represión porque no hay más vergüenza.
No hay más separación.
No estoy enojado con mamá. estoy enojado con la vida porque es difícil, y me la agarro con ella porque está a mano.
No estoy enojado con papá. estoy enojado con la vida porque te arrojan a este mundo doliente a estar solx, excepto que nunca estoy solo y que la pacha me guía.
Dicen que atrás del horizonte espera pacientemente el final del odio.
No estoy enojado con papá. estoy enojado con la vida porque te arrojan a este mundo doliente a estar solx, excepto que nunca estoy solo y que la pacha me guía.
Dicen que atrás del horizonte espera pacientemente el final del odio.
domingo, 28 de abril de 2019
martes, 9 de abril de 2019
Llama olímpica
Hace mucho tiempo atrás, allá cuando yo tenía alas y el pelo de color azul, sali corriendo muy bruscamente y muy ciegamente atrás de algo, y quise correr hasta el fin del mundo como Forrest Gump, pero me tropecé y se me volcó todo el fuego y me quemé las alas y mi fuego interior se extinguió.
Entonces salí rápido a buscar y busqué repuestos y respuestas, y tambien busqué remedios de todos los colores, y busqué reparo en los otros elementos y hasta quise calor por contagio de la llama de otros seres. No me funcionó nada.
Flor del ceibo y sus leyendas,
Talisman de luna nueva en Aries,
Sé que mi ser solo puede encenderse desde adentro, es como un horno.
Y yo, que soy un fauno con flechas en la espalda y un arco en el corazón, sé muy bien que el fuego esencial no puede apagarse. Y que la tristeza también es gran maestra.
El tiempo y su paso inevitable, el lodo, el pantano húmedo y las manchas de tierra. Caer hasta olvidarte. Levantarte otra vez, agarrado de lo que nunca se desprende, de la fe y la mano amiga.
Acaso la esencia sea como la llama olímpica, una posta mundial que llevamos en equipo un rato cada une, pa que no pese tanto la pena, pa que no queme tanto el ardor.
Entonces salí rápido a buscar y busqué repuestos y respuestas, y tambien busqué remedios de todos los colores, y busqué reparo en los otros elementos y hasta quise calor por contagio de la llama de otros seres. No me funcionó nada.
Flor del ceibo y sus leyendas,
Talisman de luna nueva en Aries,
Sé que mi ser solo puede encenderse desde adentro, es como un horno.
Y yo, que soy un fauno con flechas en la espalda y un arco en el corazón, sé muy bien que el fuego esencial no puede apagarse. Y que la tristeza también es gran maestra.
El tiempo y su paso inevitable, el lodo, el pantano húmedo y las manchas de tierra. Caer hasta olvidarte. Levantarte otra vez, agarrado de lo que nunca se desprende, de la fe y la mano amiga.
Acaso la esencia sea como la llama olímpica, una posta mundial que llevamos en equipo un rato cada une, pa que no pese tanto la pena, pa que no queme tanto el ardor.
escribir un cuadro
Un bosque, un reflejo de la pulsión de vida que hace girar al mundo. Un paisaje de árboles, flores, una laguna, y un cuerpo muerto que yace en pausa adentro del agua. Parece ajeno, solamente porque tiene ropa, ropa humana, de época, de cultura.
La muerte no desentona en el paisaje de la vida. Los ojos ya ausentes de ritmo aún devuelven los latidos de quienes lo miran. La muerte no se ve ajena en el paisaje de la vida; la ropa, a la distancia, sí.
La muerte no desentona en el paisaje de la vida. Los ojos ya ausentes de ritmo aún devuelven los latidos de quienes lo miran. La muerte no se ve ajena en el paisaje de la vida; la ropa, a la distancia, sí.
Piazzolla
Nostalgia tanguera, bien argenta, compartida. Música de Los Simuladores, de las migas del 2001, de crecer mirando más la tele que el plato porque ahí había más atractivos.
Curtir el mirar
Cóndor y Águila se encontraron en un solo vuelo, salvias florecieron y el terreno se vistió de violeta, todo era un total movimiento constante, y fue ahí donde todos vimos el viento con nuestra propia mirada.
El sumo pontífice
Llegó con las llaves del cofre más antiguo y habló de las arenas del tiempo.
Llegó con la mirada de quien vio piedras erosionarse hasta convertirse en desierto.
Vestía una túnica, una pieza de todo el cuerpo, sin inscripciones ni dibujos, solamente formas.
Llegó e hizo que el cielo virara del azul al negro sin nunca ponerse gris.
Sin medidas de tiempo más que el cielo sobre la tierra, llegó e hizo un solo gesto que nada se parece a un mudra y que el Buda jamás intentó hacer.
Con la postura de una montaña, dio por terminada la guerra y uno por uno se fueron apagando los alaridos.
Llegó con la mirada de quien vio piedras erosionarse hasta convertirse en desierto.
Vestía una túnica, una pieza de todo el cuerpo, sin inscripciones ni dibujos, solamente formas.
Llegó e hizo que el cielo virara del azul al negro sin nunca ponerse gris.
Sin medidas de tiempo más que el cielo sobre la tierra, llegó e hizo un solo gesto que nada se parece a un mudra y que el Buda jamás intentó hacer.
Con la postura de una montaña, dio por terminada la guerra y uno por uno se fueron apagando los alaridos.
domingo, 31 de marzo de 2019
Radiografía escrita de la jaula
Soy una jaula con la puerta abierta. Tengo más o menos tu edad. Una vez amé y todavía estoy haciendo pie ante la onda expansiva.
Me sentí en casa en los momentos más improbables, hasta derrumbar uno por uno cada mito sobre la seguridad.
No deseo volver al vientre de mi padre. No me interesa si mi madre la tiene más larga que yo.
Yo tengo tantxs hermanxs que no los puedo contar.
A mi primer hija la corté de raíz por macho. De la segunda coseché sus flores efervescentes y las fumé entre burbujas.
No tengo trabajo ni el trabajo me tiene a mi.
Estoy destruyendo urgentemente el sistema comercial.
Tocando botones. Reciclando neuronas. Gastando nafta.
Transpirando transnacionales. Comiendo carne fraterna.
Cagando brotes. Sangrando tinta.
Me deprimo, me distraigo, me vuelo, veo atrás de las nubes, me acuerdo, y vuelvo a escribir.
Me sentí en casa en los momentos más improbables, hasta derrumbar uno por uno cada mito sobre la seguridad.
No deseo volver al vientre de mi padre. No me interesa si mi madre la tiene más larga que yo.
Yo tengo tantxs hermanxs que no los puedo contar.
A mi primer hija la corté de raíz por macho. De la segunda coseché sus flores efervescentes y las fumé entre burbujas.
No tengo trabajo ni el trabajo me tiene a mi.
Estoy destruyendo urgentemente el sistema comercial.
Tocando botones. Reciclando neuronas. Gastando nafta.
Transpirando transnacionales. Comiendo carne fraterna.
Cagando brotes. Sangrando tinta.
Me deprimo, me distraigo, me vuelo, veo atrás de las nubes, me acuerdo, y vuelvo a escribir.
viernes, 25 de enero de 2019
viernes, 18 de enero de 2019
http://coranytermotanque.com/2018/04/introduccion-a-la-jaula/
Gracias Corán y Termotanque, alto honor estar ahí
Gracias Corán y Termotanque, alto honor estar ahí
sábado, 5 de enero de 2019
mapas nuevos
Nuevos mapas para encontrar lugares propios en mi cuerpo.
Magnetismo en mi pecho, la luna su regente.
Un sentido del tacto en el ano que superó el pudor sin psicólogo. En la cima del cerro del pudor, una vez que cambiás el aire y se pasa la piel de gallina, hay un mirador imponente pero yo cierro los ojos y respiro placer.
Tosco y brusco el tocar de mis nuevas manos, curtidas y empolvilladas. Me piden arcilla para exfoliarse. Por primera vez en mi vida, mis manos se resquebrajan y yo me pongo cremita, macho y hembra de mi protagonismo.
Pulsos. Un dolor en el vientre constantemente;
si a la tierra le duelen los abusos, replica en mí,
vientre abierto al sismo.
Cortar. Las uñas de las manos con los dientes, las de los pies con las manos, la leche acumulada con una paja, la paja sin culpa, el café sin azúcar, el vino con la billetera como criterio único, el cero sin miedo y la muerte siempre en el rabillo del ojo izquierdo.
Magnetismo en mi pecho, la luna su regente.
Un sentido del tacto en el ano que superó el pudor sin psicólogo. En la cima del cerro del pudor, una vez que cambiás el aire y se pasa la piel de gallina, hay un mirador imponente pero yo cierro los ojos y respiro placer.
Tosco y brusco el tocar de mis nuevas manos, curtidas y empolvilladas. Me piden arcilla para exfoliarse. Por primera vez en mi vida, mis manos se resquebrajan y yo me pongo cremita, macho y hembra de mi protagonismo.
Pulsos. Un dolor en el vientre constantemente;
si a la tierra le duelen los abusos, replica en mí,
vientre abierto al sismo.
Cortar. Las uñas de las manos con los dientes, las de los pies con las manos, la leche acumulada con una paja, la paja sin culpa, el café sin azúcar, el vino con la billetera como criterio único, el cero sin miedo y la muerte siempre en el rabillo del ojo izquierdo.
lunes, 29 de octubre de 2018
ritual
Hice un ritual espontáneo de luna llena en funes. Represión salió de su jaula, eyectada con fuerza desde las profundidades. Enterré mi vómito y una piedra de poder. El fuego lava con lava.
Hoy no temo a mis emociones y ellas a mí no me temen.
Abrazo mis profundidades con todo mi cuerpo. Tauro al encuentro de escorpio, escorpio al servicio de la transformación.
Hoy no temo a mis emociones y ellas a mí no me temen.
Abrazo mis profundidades con todo mi cuerpo. Tauro al encuentro de escorpio, escorpio al servicio de la transformación.
viernes, 26 de octubre de 2018
poesía del desamparo
Me reconozco entre las formas más pesadas. Desde el peñasco contemplo el agua. Ella es tan maleable, tan moldeable, ella elástica en plena danza.
Yo soy un duro.
Yo soy una piedra servida en un vaso, un acto descolocado.
En cambio el agua diluye el peso entre un universo de gotas, todas ellas me atajan cuando mi cuerpo se arroja al océano.
Veo todo desde el puente, expectante por el encuentro con la otredad. Es que solo hay dualidad si puede romperse.
Por eso me dejo abrazar por el océano. Para romperme. Último recurso para exceder la roca en la que me he transformado.
El consuelo entró en mi sien.
El consuelo es una brisa de primavera, colorida,
superficial, temporal.
Es un ciclo.
Agua de escorpio cae del cielo. Me toca la cola. Busca mi sexo. Entra y bombea mi corazón.
Estoy virando a granizo.
Yo soy un duro.
Yo soy una piedra servida en un vaso, un acto descolocado.
En cambio el agua diluye el peso entre un universo de gotas, todas ellas me atajan cuando mi cuerpo se arroja al océano.
Veo todo desde el puente, expectante por el encuentro con la otredad. Es que solo hay dualidad si puede romperse.
Por eso me dejo abrazar por el océano. Para romperme. Último recurso para exceder la roca en la que me he transformado.
El consuelo entró en mi sien.
El consuelo es una brisa de primavera, colorida,
superficial, temporal.
Es un ciclo.
Agua de escorpio cae del cielo. Me toca la cola. Busca mi sexo. Entra y bombea mi corazón.
Estoy virando a granizo.
lunes, 1 de octubre de 2018
ante el aumento ajeno
entro a mi casa
me está esperando la propuesta de procuparme
porque macri es la fiesta a la que nunca me van a invitar
porque el fmi trajo la piñata
porque el capitalismo es una correa de ahorque
hecha en china
sin embargo, cómo se los explico,
soy sagitario, guache,
tomo un vaso de agua y ni me mambeo
y eso que el espejo me pregunta
si mi cuerpo es mío
y ante el aumento ajeno
el abrazo es leña
qué es el fuego, me pregunta el espejo
y yo le digo que este fuego es una manada de chispas
y le cuento a mi espejo que no puede ver más allá
que adentro mio hay una maquina analógica traqueteando
que se alimenta de vasos de agua
y que no me la pueden desalojar
no será hecho el deposito que merca la ley
lo que quiero decir es
que fukuoka me contó en un libro
que podés cosechar cinco mil kilos
de arroz por hectarea
solo tirando compost al compost
la revolución de una brizna de paja
el conocimiento se transmite
food for thought
yo hablé con la abuelita
y me dijo que me olvide
de las pequeñas diferencias
abro una llave difundiendo poesía
estoy cifrando una estrategia milenaria
compremos arroz
lentejas
porotos
pongamos agua
toneladas de agua
a calentar
nos demos cuenta
que necesitamos
una olla más grande
y comer afuera
con cualquiera
que traiga un plato
hay para todxs.
me está esperando la propuesta de procuparme
porque macri es la fiesta a la que nunca me van a invitar
porque el fmi trajo la piñata
porque el capitalismo es una correa de ahorque
hecha en china
sin embargo, cómo se los explico,
soy sagitario, guache,
tomo un vaso de agua y ni me mambeo
y eso que el espejo me pregunta
si mi cuerpo es mío
y ante el aumento ajeno
el abrazo es leña
qué es el fuego, me pregunta el espejo
y yo le digo que este fuego es una manada de chispas
y le cuento a mi espejo que no puede ver más allá
que adentro mio hay una maquina analógica traqueteando
que se alimenta de vasos de agua
y que no me la pueden desalojar
no será hecho el deposito que merca la ley
lo que quiero decir es
que fukuoka me contó en un libro
que podés cosechar cinco mil kilos
de arroz por hectarea
solo tirando compost al compost
la revolución de una brizna de paja
el conocimiento se transmite
food for thought
yo hablé con la abuelita
y me dijo que me olvide
de las pequeñas diferencias
abro una llave difundiendo poesía
estoy cifrando una estrategia milenaria
compremos arroz
lentejas
porotos
pongamos agua
toneladas de agua
a calentar
nos demos cuenta
que necesitamos
una olla más grande
y comer afuera
con cualquiera
que traiga un plato
hay para todxs.
I
porque cuando
salgo afuera entro
en una máscara
la comodidad
es pesa
antes no
pesaba
contracturas aún
eran un prospecto
si no
pasó hasta
ahora
acaso voy a
acaso voy a
implosionar
de bronca o
de cepción
es frágil el poema
en él se nota
que yo lo soy
que mi
fuerza
no es mi fortaleza
enhebro nudos
que no irán
a desatarse
hasta que
ya no
halla
nada
el fin de
la incomodidad
la extensión expansiva del orgasmo
el afuera un paisaje
latiendo
los colores
yo la muerte y
a la vez integración
la mirada
vacía hacia adentro
el descansar los mares
la tierra flota
jueves, 20 de septiembre de 2018
tango millenial
hoy en día
la gente escribe por feisbuk
y ama por whatsapp
por eso vuelvo a verte
porque soy de hoy
pero del hoy de antes
plena transición a la convivencia tecnológica
en el camino
perdí géneros
deconstruí viejas catedrales
y escarbé hasta desenterrar mis propios dogmas
vuelvo a verte
por los audios de whatsapp que son poemas
por los poemas que no subo a feisbuk
porque te quiero
porque quiero
la gente escribe por feisbuk
y ama por whatsapp
por eso vuelvo a verte
porque soy de hoy
pero del hoy de antes
plena transición a la convivencia tecnológica
en el camino
perdí géneros
deconstruí viejas catedrales
y escarbé hasta desenterrar mis propios dogmas
vuelvo a verte
por los audios de whatsapp que son poemas
por los poemas que no subo a feisbuk
porque te quiero
porque quiero
escribo
porque en una habitación cualquiera
en una ciudad cualquiera
no se recomienda hacer un fuego
porque la pira de mi pecho se ahogó
y escribo para abrigarme
para deslizar esta tensión
porque la neutralidad de las palabras
se destruye con rayones
cuando las manos aprietan solas
y el estómago se siente un ancla
escribo la incapacidad de usar la cama
para dormir
en una ciudad cualquiera
no se recomienda hacer un fuego
porque la pira de mi pecho se ahogó
y escribo para abrigarme
para deslizar esta tensión
porque la neutralidad de las palabras
se destruye con rayones
cuando las manos aprietan solas
y el estómago se siente un ancla
escribo la incapacidad de usar la cama
para dormir
sábado, 18 de agosto de 2018
más todavía
Lo veo atareado en sus cosas, su nariz en el celular
Se le empaña la pantalla
y no lo nota
En este bar vacío
de la Guemes de Córdoba capital
a través de dos vasos que tenían cerveza
Ya no hay lugar para silencios incómodos
La tensión mudó de piel
y ahora acecha reflejada entre aparatos
No invisible sino diluida
Yo temo por su hijo por nacer
Entonces pienso en mí
Cómo crecí
hasta donde llegué
Y más todavía
temo
Se le empaña la pantalla
y no lo nota
En este bar vacío
de la Guemes de Córdoba capital
a través de dos vasos que tenían cerveza
Ya no hay lugar para silencios incómodos
La tensión mudó de piel
y ahora acecha reflejada entre aparatos
No invisible sino diluida
Yo temo por su hijo por nacer
Entonces pienso en mí
Cómo crecí
hasta donde llegué
Y más todavía
temo
martes, 14 de agosto de 2018
Pibito
para cedrick y evans
feliz cumpleaños
Pibito corre por la sala
Patalea como si estuviera manejando
el auto de los picapiedras
Toca todo lo que ve
Y después de tocarlo
Lo toca de nuevo
Me hace preguntas
Y miau? Me dice
Con el esfuerzo
de hacerse entender
A veces Pibito no se explica bien
O yo le cuento algo y no lo entiende
Todavía no aprendió a hablar
Sí a comunicarse
A cada cosa nueva
la bautiza "nonó"
Son señales en su ruta
para acordarse que pasó por ahí
Mientras tanto yo pienso
En los cinco mil años de humanidad
Piedras labradas y lobos domados
Caretas levantadas para protegernos
de las protecciones del otro
Y Pibito señala
De pronto se ríe
y me contagia liviandad
La risa no lleva
cinco mil años de humanidad
Es atemporal
como el viento
Se ríe porque miau
entra por la ventana
Ejecuta un salto con gracia
Ese gato podría ir a los juegos olímpicos
Pero no va
Se acomoda en una caja que está allá arriba
en el pico de la casa
Y dice: miau
Y hacemos silencio
Patalea como si estuviera manejando
el auto de los picapiedras
Toca todo lo que ve
Y después de tocarlo
Lo toca de nuevo
Me hace preguntas
Y miau? Me dice
Con el esfuerzo
de hacerse entender
A veces Pibito no se explica bien
O yo le cuento algo y no lo entiende
Todavía no aprendió a hablar
Sí a comunicarse
A cada cosa nueva
la bautiza "nonó"
Son señales en su ruta
para acordarse que pasó por ahí
Mientras tanto yo pienso
En los cinco mil años de humanidad
Piedras labradas y lobos domados
Caretas levantadas para protegernos
de las protecciones del otro
Y Pibito señala
De pronto se ríe
y me contagia liviandad
La risa no lleva
cinco mil años de humanidad
Es atemporal
como el viento
Se ríe porque miau
entra por la ventana
Ejecuta un salto con gracia
Ese gato podría ir a los juegos olímpicos
Pero no va
Se acomoda en una caja que está allá arriba
en el pico de la casa
Y dice: miau
Y hacemos silencio
domingo, 12 de agosto de 2018
despedidas
A nadie le gustan las despedidas
Me dijo
A mí me gustan. Soy poeta
Le dije
Vos no sos poeta
Me dijo
Me dijo
A mí me gustan. Soy poeta
Le dije
Vos no sos poeta
Me dijo
Mentirosos repitiendo verdades
Una vieja queriendo pasar por joven
para engañar a la muerte
Un despliegue de estatuillas y estampillas
para parecer pulcra
Para poner entre ella y los demás humanos
una distancia donde no se vea el miedo
para engañar a la muerte
Un despliegue de estatuillas y estampillas
para parecer pulcra
Para poner entre ella y los demás humanos
una distancia donde no se vea el miedo
viernes, 27 de julio de 2018
temperatura corporal
tu mirada centelleaba cristales
que yo pisé descalzo
caminante por las brasas
enredaderas en tus brazos
y un solo dedo en la miel
una mano en el papel
voy escribiendo tu cintura
dormimos juntxs
sin soñar
anidábamos un estado onírico
tan en mí tan cerca tuyo
calor sutil
horas en paz
conmigo
vos un faro
me desperté antes que vos
te escuché dormir
descifrando tus colores
dos juegos de respiración
enlazando música ambiental
la temperatura corporal
es el termómetro más fiel
suave y simple
como secarse al sol
guardo esa calidez
en el especiero de mi memoria
en un frasquito sin etiquetar
justo al lado de la menta
que yo pisé descalzo
caminante por las brasas
enredaderas en tus brazos
y un solo dedo en la miel
una mano en el papel
voy escribiendo tu cintura
dormimos juntxs
sin soñar
anidábamos un estado onírico
tan en mí tan cerca tuyo
calor sutil
horas en paz
conmigo
vos un faro
me desperté antes que vos
te escuché dormir
descifrando tus colores
dos juegos de respiración
enlazando música ambiental
la temperatura corporal
es el termómetro más fiel
suave y simple
como secarse al sol
guardo esa calidez
en el especiero de mi memoria
en un frasquito sin etiquetar
justo al lado de la menta
El día fuera del tiempo
Conocí sobre el día fuera del tiempo hace un año y un día-atemporal. Me pareció una idea genial y no me la olvidé más.
Cuatro días antes que eso, me puse a conversar con una mujer y me fui caminando a dormir con ella para descubrir que ya la amaba, que ya la amé siempre.
De esos cuatro días, pasé casi tres a su lado, dándonos cuenta. Mirarla es reconocerla de algún pasado o algún futuro, es instintivo como mover los brazos.
El resto de ese tiempo lo pasé trabajando (se me olvidó dormir).
El martes 25 de julio de 2017 a la mañana bien temprano, en el último episodio de ese fin de semana inconmensurable, acompañé a mi hermano Tincho a recibir la medicina del kambó. Él salió de la casa Haira Haira feliz y pleno, yo me fui temblando.
El trayecto para llegar a mi casa desde ahí consta de escasas diez cuadras a través del parque Independencia. Recuerdo que hice una parada estratégica atrás de un ombú para mear y sentarme en sus raíces a recuperar algo de fuerza. Me sentía totalmente atontado.
Cuando finalmente llegué a mi casa, fui directo a la cocina y preparé un coctel de protectores: piqué un ajo, hice un té de jengibre limón y miel, cociné un arroz con curcuma, ingerí todo junto y me derrumbé en la cama.
Deliré de fiebre durante todo el día fuera del tiempo.
Volví a mí recién al otro dia de aquel punto medio entre viaje largo y sueño fugaz. Ahora era yo y otro(s) yo. Sensación de estar reconfigurado.
Cuatro días antes que eso, me puse a conversar con una mujer y me fui caminando a dormir con ella para descubrir que ya la amaba, que ya la amé siempre.
De esos cuatro días, pasé casi tres a su lado, dándonos cuenta. Mirarla es reconocerla de algún pasado o algún futuro, es instintivo como mover los brazos.
El resto de ese tiempo lo pasé trabajando (se me olvidó dormir).
El martes 25 de julio de 2017 a la mañana bien temprano, en el último episodio de ese fin de semana inconmensurable, acompañé a mi hermano Tincho a recibir la medicina del kambó. Él salió de la casa Haira Haira feliz y pleno, yo me fui temblando.
El trayecto para llegar a mi casa desde ahí consta de escasas diez cuadras a través del parque Independencia. Recuerdo que hice una parada estratégica atrás de un ombú para mear y sentarme en sus raíces a recuperar algo de fuerza. Me sentía totalmente atontado.
Cuando finalmente llegué a mi casa, fui directo a la cocina y preparé un coctel de protectores: piqué un ajo, hice un té de jengibre limón y miel, cociné un arroz con curcuma, ingerí todo junto y me derrumbé en la cama.
Deliré de fiebre durante todo el día fuera del tiempo.
Volví a mí recién al otro dia de aquel punto medio entre viaje largo y sueño fugaz. Ahora era yo y otro(s) yo. Sensación de estar reconfigurado.
martes, 24 de julio de 2018
El mundo es humano. Por momentos, insensible como la inercia de un tren. A veces, inexplicablemente enternecido. Este mundo cachorro en un volquete lo estoy caminando con mi hogar en la espalda hace un tiempo ya. Aprendí por empirismo a dividirlo en dos fuerzas: hay 500 personas egoístas y hay 1 que no lo es. Sobrevive el tejido humano porque cada una de esas excepciones unidas hacen la fuerza.
lunes, 16 de julio de 2018
viernes, 6 de julio de 2018
herencia
hoy se murio adolfo, era el mejor amigo de mi viejo. tiene hijas que lo lloran y una mujer que lo despide, tal vez aliviada. adolfo tenia ochenta y algo y cuando se murió se llevó a su cancer con él.
qué es la muerte sino atemporalidad? aliada de la gravedad y de todos esos físicos que calculan emociones, la muerte hace que todos caigamos por nuestro propio peso.
igualmente el tipo, aún después de muerto, tiene hijas. hijas que lo lloran. yo no lloro por él, aunque lo conocía bien.
de chico, yo iba a la cancha con mi viejo. éramos él, mi hermano mayor, adolfo y yo. teníamos el ritual de ir tres horas antes del partido para poder sentarnos en la mejor ubicación. el gigante de arroyito, la cancha de Central desde donde se escucha el río Paraná, fue donde pasé algunos de los momentos más emotivos de mi infancia.
de adolescente, me pasé a otra tribuna. iba con mis amigos, insultaba a los que insultaban a los jugadores y gritaba los goles mirando a la platea donde estaba mi viejo. pocos años después, él dejó de ir a la cancha. argumentaba que desde su casa lo podía ver con un cafecito y mirar las repeticiones de jugadas dudosas. yo creo que estaba cansado y ya no le veía el sentido.
en la camiseta de Central con la que enterraron a Adolfo hay bordadas tres nuevas estrellas, una por cada quimioterapia que sobrevivió dejando todo el sistema inmunológico en la cancha.
cuando lo conocí, él ya era viejo. escuchaba mal y además no le interesaba escuchar y eso le hacía escuchar peor. francamente no recuerdo de qué habremos hablado en las cientas de conversaciónes que tuvimos con él. sí me acuerdo de una vez que me puteó mucho. estábamos viendo un partido de Central por televisión, y yo a la vez lo escuchaba por la radio, que llegaba con unos segundos de anticipación, berretín de quien no se aguanta. un grito de emoción que no pude contener le arruinó una sorpresa. un penal para nosotros que después el nueve pateó al medio y lo erró.
empecé a verlo menos cuando dejé de ir a la cancha con mi viejo. tres o cuatro años atrás, se enfermó y mi viejo también dejó de verlo. hablamos por teléfono alguna vez. muy cada tanto él llamaba al teléfono fijo, muy pero muy cada tanto el que atendía era yo.
entonces, ni llorar por el tío adolfo ni indiferencia por un anciano que descansa en paz. soy esto. una angustia compartida, una desolación ajena. un servicio comunitario para el tipo que ha sido mi viejo, para el pibe que será mi sobrino por nacer. llorarlo, llorarlo una tarde de agosto sin sol, sabiendo que estas lágrimas no son solo mías, son por él. son para mi viejo.
justo adolfo se llamaba. adolfo. y mi papá, hijo de padres judíos que escaparon de la guerra en barco. mi viejo, de joven enano y ruliento. mi viejo, hijo único, sin prepucio y sin religión. sin lágrimas para llorar a su compañero de vida. sin respuestas ante la muerte que le sigue expulsando compañeros de equipo y lo va acorralando contra su propio arco.
qué es la muerte sino atemporalidad? aliada de la gravedad y de todos esos físicos que calculan emociones, la muerte hace que todos caigamos por nuestro propio peso.
igualmente el tipo, aún después de muerto, tiene hijas. hijas que lo lloran. yo no lloro por él, aunque lo conocía bien.
de chico, yo iba a la cancha con mi viejo. éramos él, mi hermano mayor, adolfo y yo. teníamos el ritual de ir tres horas antes del partido para poder sentarnos en la mejor ubicación. el gigante de arroyito, la cancha de Central desde donde se escucha el río Paraná, fue donde pasé algunos de los momentos más emotivos de mi infancia.
de adolescente, me pasé a otra tribuna. iba con mis amigos, insultaba a los que insultaban a los jugadores y gritaba los goles mirando a la platea donde estaba mi viejo. pocos años después, él dejó de ir a la cancha. argumentaba que desde su casa lo podía ver con un cafecito y mirar las repeticiones de jugadas dudosas. yo creo que estaba cansado y ya no le veía el sentido.
en la camiseta de Central con la que enterraron a Adolfo hay bordadas tres nuevas estrellas, una por cada quimioterapia que sobrevivió dejando todo el sistema inmunológico en la cancha.
cuando lo conocí, él ya era viejo. escuchaba mal y además no le interesaba escuchar y eso le hacía escuchar peor. francamente no recuerdo de qué habremos hablado en las cientas de conversaciónes que tuvimos con él. sí me acuerdo de una vez que me puteó mucho. estábamos viendo un partido de Central por televisión, y yo a la vez lo escuchaba por la radio, que llegaba con unos segundos de anticipación, berretín de quien no se aguanta. un grito de emoción que no pude contener le arruinó una sorpresa. un penal para nosotros que después el nueve pateó al medio y lo erró.
empecé a verlo menos cuando dejé de ir a la cancha con mi viejo. tres o cuatro años atrás, se enfermó y mi viejo también dejó de verlo. hablamos por teléfono alguna vez. muy cada tanto él llamaba al teléfono fijo, muy pero muy cada tanto el que atendía era yo.
entonces, ni llorar por el tío adolfo ni indiferencia por un anciano que descansa en paz. soy esto. una angustia compartida, una desolación ajena. un servicio comunitario para el tipo que ha sido mi viejo, para el pibe que será mi sobrino por nacer. llorarlo, llorarlo una tarde de agosto sin sol, sabiendo que estas lágrimas no son solo mías, son por él. son para mi viejo.
justo adolfo se llamaba. adolfo. y mi papá, hijo de padres judíos que escaparon de la guerra en barco. mi viejo, de joven enano y ruliento. mi viejo, hijo único, sin prepucio y sin religión. sin lágrimas para llorar a su compañero de vida. sin respuestas ante la muerte que le sigue expulsando compañeros de equipo y lo va acorralando contra su propio arco.
martes, 26 de junio de 2018
que es la poesia?
el poema no es descartable
es inflamable
cuando lo termines
tendrás una bomba molotov
en las manos de tu mente encendida
es inflamable
cuando lo termines
tendrás una bomba molotov
en las manos de tu mente encendida
lunes, 25 de junio de 2018
acuario quebrado
los fantasmas existen y
gritan en mi mente
muerden en mi pecho
me cosquillean las pelotas
rompí los relojes
gritan en mi mente
muerden en mi pecho
me cosquillean las pelotas
rompí los relojes
el amor es de fuego
'pongo las manos en el fuego'
era una metáfora sobre quemarse sobre mentir
yo transmutador
acerco mis manos a la llama
que me abriga los inviernos
donde quema lo helado
era una metáfora sobre quemarse sobre mentir
yo transmutador
acerco mis manos a la llama
que me abriga los inviernos
donde quema lo helado
martes, 19 de junio de 2018
trip report
TRIP REPORT - Ayahuasca, sábado 16 de junio de 2018 (geminis). el domingo, día del padre.
Lugar de la ceremonia: Arroyo Seco
Gente: el paxé Txana Itxá de Huni Cuin, familia Haira Haira. Mi hermano Tincho. Éramos en total 32.
"para aprender,
para luego volver a enseñar,
para luego volver a aprender,
en el viceversa de volver a empezar"
(klan)
Intenciones: desde la tierra, trabajar y sanar familia. Desde el cuerpo que la planta entre y sea guía.
Mi dieta fue distinta: últimamente mi alimentación siempre es la de preceremonia. No tuve que cambiar nada desde el miercoles que decidí hacerla. Solo comer poco los ultimos dias.
Esta vez, a diferencia de las dos anteriores, fui hasta allá solo. Vivi el dia por mi cuenta. Lo pasé preparándome. Llevé mis aliades. Fumé. Pedi. Escuché. Tiré cartas.
La tirada sobre la ceremonia me reveló:
La Estrella - El Colgado - La Templanza.
Gracias.
Ya en Arroyo, despues de fumar unos porros, me sopló un rapé Tincho antes de empezar la ceremonia.
Fue mi primera ceremonia con la familia Haira Haira. No la ofreció Ivana sino el paxé Txana Itxá. Ivana cantó hermoso, Sofia también y lo mismo otra chica brasilera.
Los cantos Huni Kuin se rompen inesperadamente. Vocales hacen un espiral descendente hasta el silencio. Eso afuera me hacía retocer mis adentros.
El paxé sirvió la primera copa para cada unx. Después ofreció un círculo de canciones de su tradicion con mucha alegría y fuerza. Terminado, me acosté cerca del fuego, donde había visualizado días atras que me sentaria. Empecé a ver y sentir la vibración multicolor y eso sólo fue ascendiendo durante la noche. Recuerdo pedir ese mes que me faltó vivir en la panza de mi vieja.
Me sentí a gusto. Haciendo lo que queria en todos los sentidos. Es que realmente queria pasar el tiempo así, recostado, tranquilo, solo. Entre medicina, tapado y aprendiendo.
Fui el Colgado durante toda la noche, tal como las cartas me dijeron. En retiro voluntario, mi extravagante posición: libre de no hacer, de ser y de que la vida me sea.
La primera copa tuvo efectos corporales mas no calló la mente. Mi mente siguió cuestionándome todo. No vomité. Hice conscientes mi vientre, mi pecho, mi sexo, mi estómago.
Tal como las otras dos veces, no vomité en la primera toma. Siento que es porque llego muy entero y preparado. Bien ayunado, fuerte, mentalizado, relajado. En cambio, a la segunda voy un poco desequilibrado, bastante cansado, con el estómago vacío y con ayahuasca.
La segunda la tomé cuando ya estaba sentado con los Haira Haira, yo a la izquierda de Tincho. La primera copa fue una marea leve, y la segunda subio drasticamente. Supe que mi mente no iba a callarse si no era de esta forma.
Subió y me llevó hacia un lugar donde no hay bordes ni fronteras. Todo es circular, sin puntas. Todo está interconectado. O es un lugar muy antiguo o es un lugar sin tiempo. Pero, si es un lugar del pasado, ¿cómo llegué?
Todo estaba denso. Mi tercer ojo estallaba de data. Mi cuerpo y mi voluntad fueron quebrándose. Entré en un loop en el que siempre despertaba y veía almas milenarias reencontrándose, como si lo hubieran pactado asi, seguir trascendiendo, apareciendo en recovecos, en ayahuasca. Sentía que yo debía de estar involucrado, que seguro era una más de esas almas. Sonaban los cantos Huni Cuin.
Me sentía débil, no me podía mover, mi cuerpo estaba en proceso de vomitar. Solo quería taparme y descansar. Cada tanto abría los ojos asfixiado porque estaban sahumando e intentaba descifrar lo que estaba ocurriendo. No podía, sonreía dolido y volvía al trabajo intenso, sabiendo que estaba en un loop sin ya espacio temporal que me abarque. Duraria lo que hubiera de durar. Eso mismo fue la representación del final de mi resistencia. Me entregué de cuerpo y de mente junto a mi ancestral espíritu vibrando.
Fui mi padre. <Él está tan viejo como yo débil. Tengo tanto frío como él. Solo quiero la manta, taparme, refugiarme. Tengo puesta la campera que era de él, tan grande y yo tan pequeño>.
Era una sensación de saber que yo era mi padre, y que yo era yo. Un despertar en un lugar incoherente, absurdo, expansivo, gracioso. Yo era un paria, tirado en un rincón, Tincho al lado mío despatarrado y tapado entero. La rueda giraba. Alcanzaba a reírme, a preguntar por qué y cuánto más, y a volver al trabajo nuevamente.
En ese lugar no forme incluso me sentí un pato multicolor. En algún momento entré en algún tipo de error. Mi mente se sintió una máquina evaluadora y me dijo: "si no necesita, no es humano. Eso es todo lo que entiendo".
Me desconecté de esa fuente matriz y descansé aliviado, después de finalmente vomitar. Mi cuerpo entero temblaba. Sé que se estaba reconfigurando. Vibrando ahora circularmente y sin puntas. La ayahuasca tomó todo mi cuerpo, como renovandolo molecularmente.
Luego de eso, llegó un alivio inconmensurable. Descansé con felicidad y paz y disfruté de la bellísima música. Es celestial escuchar música de medicina. Dormí.
Al rato Tincho se despertó. Nos miramos y me dijo: "maxi, ya está, ya la pasamos". Nos reímos con el cuerpo y el espíritu y disfrutamos la banca mutua. Al rato nos fumamos unos porros y compartimos la alegria de estar en amor.
Ya tenía decidido que no iba a aplicarme kambó cuando empezaron las primeras sesiones. Ya era de día. Desayuné sol.
Volví a casa a tiempo para almorzar por el día del padre. Mi hermana había vomitado toda la noche, y a mi hermano le salieron llagas, lo mismo que a mí al día siguiente.
Registros fugaces:
-sentí que atravesaba el ser de las raíces. Como si el mundo bajo tierra fuera algo similar a lo que viví
-la familia Haira Haira tiene algo de libertario y rainbow que me hizo sentir muy en casa
-el extraño sentido del humor y la extravagancia hacían tolerable las demás partes incoherentes. a la vez, una no era sin la otra.
-el tiempo es la manija del mundo
dijo Blake: "To hold infinity in the palm of your hand // and eternity in an hour"
Lugar de la ceremonia: Arroyo Seco
Gente: el paxé Txana Itxá de Huni Cuin, familia Haira Haira. Mi hermano Tincho. Éramos en total 32.
"para aprender,
para luego volver a enseñar,
para luego volver a aprender,
en el viceversa de volver a empezar"
(klan)
Intenciones: desde la tierra, trabajar y sanar familia. Desde el cuerpo que la planta entre y sea guía.
Mi dieta fue distinta: últimamente mi alimentación siempre es la de preceremonia. No tuve que cambiar nada desde el miercoles que decidí hacerla. Solo comer poco los ultimos dias.
Esta vez, a diferencia de las dos anteriores, fui hasta allá solo. Vivi el dia por mi cuenta. Lo pasé preparándome. Llevé mis aliades. Fumé. Pedi. Escuché. Tiré cartas.
La tirada sobre la ceremonia me reveló:
La Estrella - El Colgado - La Templanza.
Gracias.
Ya en Arroyo, despues de fumar unos porros, me sopló un rapé Tincho antes de empezar la ceremonia.
Fue mi primera ceremonia con la familia Haira Haira. No la ofreció Ivana sino el paxé Txana Itxá. Ivana cantó hermoso, Sofia también y lo mismo otra chica brasilera.
Los cantos Huni Kuin se rompen inesperadamente. Vocales hacen un espiral descendente hasta el silencio. Eso afuera me hacía retocer mis adentros.
El paxé sirvió la primera copa para cada unx. Después ofreció un círculo de canciones de su tradicion con mucha alegría y fuerza. Terminado, me acosté cerca del fuego, donde había visualizado días atras que me sentaria. Empecé a ver y sentir la vibración multicolor y eso sólo fue ascendiendo durante la noche. Recuerdo pedir ese mes que me faltó vivir en la panza de mi vieja.
Me sentí a gusto. Haciendo lo que queria en todos los sentidos. Es que realmente queria pasar el tiempo así, recostado, tranquilo, solo. Entre medicina, tapado y aprendiendo.
Fui el Colgado durante toda la noche, tal como las cartas me dijeron. En retiro voluntario, mi extravagante posición: libre de no hacer, de ser y de que la vida me sea.
La primera copa tuvo efectos corporales mas no calló la mente. Mi mente siguió cuestionándome todo. No vomité. Hice conscientes mi vientre, mi pecho, mi sexo, mi estómago.
Tal como las otras dos veces, no vomité en la primera toma. Siento que es porque llego muy entero y preparado. Bien ayunado, fuerte, mentalizado, relajado. En cambio, a la segunda voy un poco desequilibrado, bastante cansado, con el estómago vacío y con ayahuasca.
La segunda la tomé cuando ya estaba sentado con los Haira Haira, yo a la izquierda de Tincho. La primera copa fue una marea leve, y la segunda subio drasticamente. Supe que mi mente no iba a callarse si no era de esta forma.
Subió y me llevó hacia un lugar donde no hay bordes ni fronteras. Todo es circular, sin puntas. Todo está interconectado. O es un lugar muy antiguo o es un lugar sin tiempo. Pero, si es un lugar del pasado, ¿cómo llegué?
Todo estaba denso. Mi tercer ojo estallaba de data. Mi cuerpo y mi voluntad fueron quebrándose. Entré en un loop en el que siempre despertaba y veía almas milenarias reencontrándose, como si lo hubieran pactado asi, seguir trascendiendo, apareciendo en recovecos, en ayahuasca. Sentía que yo debía de estar involucrado, que seguro era una más de esas almas. Sonaban los cantos Huni Cuin.
Me sentía débil, no me podía mover, mi cuerpo estaba en proceso de vomitar. Solo quería taparme y descansar. Cada tanto abría los ojos asfixiado porque estaban sahumando e intentaba descifrar lo que estaba ocurriendo. No podía, sonreía dolido y volvía al trabajo intenso, sabiendo que estaba en un loop sin ya espacio temporal que me abarque. Duraria lo que hubiera de durar. Eso mismo fue la representación del final de mi resistencia. Me entregué de cuerpo y de mente junto a mi ancestral espíritu vibrando.
Fui mi padre. <Él está tan viejo como yo débil. Tengo tanto frío como él. Solo quiero la manta, taparme, refugiarme. Tengo puesta la campera que era de él, tan grande y yo tan pequeño>.
Era una sensación de saber que yo era mi padre, y que yo era yo. Un despertar en un lugar incoherente, absurdo, expansivo, gracioso. Yo era un paria, tirado en un rincón, Tincho al lado mío despatarrado y tapado entero. La rueda giraba. Alcanzaba a reírme, a preguntar por qué y cuánto más, y a volver al trabajo nuevamente.
En ese lugar no forme incluso me sentí un pato multicolor. En algún momento entré en algún tipo de error. Mi mente se sintió una máquina evaluadora y me dijo: "si no necesita, no es humano. Eso es todo lo que entiendo".
Me desconecté de esa fuente matriz y descansé aliviado, después de finalmente vomitar. Mi cuerpo entero temblaba. Sé que se estaba reconfigurando. Vibrando ahora circularmente y sin puntas. La ayahuasca tomó todo mi cuerpo, como renovandolo molecularmente.
Luego de eso, llegó un alivio inconmensurable. Descansé con felicidad y paz y disfruté de la bellísima música. Es celestial escuchar música de medicina. Dormí.
Al rato Tincho se despertó. Nos miramos y me dijo: "maxi, ya está, ya la pasamos". Nos reímos con el cuerpo y el espíritu y disfrutamos la banca mutua. Al rato nos fumamos unos porros y compartimos la alegria de estar en amor.
Ya tenía decidido que no iba a aplicarme kambó cuando empezaron las primeras sesiones. Ya era de día. Desayuné sol.
Volví a casa a tiempo para almorzar por el día del padre. Mi hermana había vomitado toda la noche, y a mi hermano le salieron llagas, lo mismo que a mí al día siguiente.
Registros fugaces:
-sentí que atravesaba el ser de las raíces. Como si el mundo bajo tierra fuera algo similar a lo que viví
-la familia Haira Haira tiene algo de libertario y rainbow que me hizo sentir muy en casa
-el extraño sentido del humor y la extravagancia hacían tolerable las demás partes incoherentes. a la vez, una no era sin la otra.
-el tiempo es la manija del mundo
dijo Blake: "To hold infinity in the palm of your hand // and eternity in an hour"
martes, 12 de junio de 2018
quilmes
eligió una cerveza tibia y ni cuenta se dio. se la tomó como se toman las molestias. ni siquiera su sentido del gusto estaba en el lugar.
Cartas
Del Ermitaño para la Luna
"soy llama, luego calor, luego luz fría.
he aquí que brillo, que llamo y espero."
(el ermitaño)
he aquí que brillo, que llamo y espero."
(el ermitaño)
de la luna hago leña
con su plateado creo mi blanco y mi negro
formo con su círculo la espiral.
su destello es la dicha de mis lagrimales
en su dinamismo está el mío
yo, que por dentro soy 80 por ciento océano.
cuando está llena siento al cien mi sien
y lamo mis heridas sin pudor
en mi intimidad con ella.
De la Luna para el Ermitaño
"caí en mí misma, cada vez más hondo."
(la luna)
mis manos las orillas del oleaje que la pacha moldeó. mi corazón cuando late se expande o al menos eso me cuenta cuando lo escucho. escribo desde el útero de las emociones. no nado sino que me dejo fluir. si es vida es riesgo, por eso cuando dejo la coraza solo floto.
cerrar los ojos es un acto de confianza, dice algo sin hablar. es lo etéreo lo que queda de un encuentro. la entrega no es no controlar: es saber que no hay control sino huellas que seguir y que llegan a nuestros pies en forma de símbolos.
lunes, 28 de mayo de 2018
viernes, 25 de mayo de 2018
Ruben Represion
Rubén se sentía separado del resto del mundo como por un traje de astronauta. Lo plasmaba con excusas como alcohol en gel, como veganismo, como viernes a la noche navegando en internet.
Se juraba y rejuraba que amaba las tormentas. A veces, se obligaba a ir hasta la terraza a mirar la lluvia. Prendía un cigarrillo y se ponía rojo, rojo torero, rojo mujer, pero por nada en el mundo tosía.
Un día, camino a su trabajo, su velocímetro falló. El de su auto. El cielo ya habia aclarado pero todavía hacia frio, ese frio matinal de otoño cuando, de pronto, ya no supo a qué velocidad iba. Hojas amarillas decoraban el parabrisas.
Intentó deducir la velocidad a la que se movía. Primero, viendo subir el kilometraje, un número a la vez. Después, anotando en un papel cuanta nafta estaba gastando. Finalmente, agarró su celular y buscó una solución en yahoo respuestas.
No la obtuvo.
Después de su fracaso, detuvo el auto, estacionó en una esquina donde no hubiera nadie y borró el historial de navegación de su teléfono. Es algo que hacía periódicamente.
Para poder lograrlo sin fallas, desarrolló un sistema en el que anotaba todas sus contraseñas en papeles desparramados por su casa en un falso azar. Se inventó analogías para recordar sus páginas porno preferidas. Compró objetos que le sirvieran como pistas.
Su habitación toda, decorada con íconos falícos que enmascaraban su verguenza.
Con la muerte de su madre, Rubén sintió un desamparo: el vacío que queda cuando se termina el deber ser.
Su rebelión fue empezar a llegar tarde a su trabajo. Solo lo había hecho cuando su auto tuvo aquel problema de velocidad. Luego, lo volvió costumbre. Rubén llegaba tarde solo a veces. Disfrutaba de ese caos organizado. Nadie lo notó, pero para él, ay, para él fue el comienzo de algo nuevo.
Llovía la noche en que murió su madre. Su hermana intentó ubicarlo. Lo llamó más de diez veces al celular, sin respuesta. Rubén se enteró por mensaje de voz. Salió de su casa de noche por primera vez en más de diez años. Ya no le importó a qué velocidad se movía su mundo.
Dos horas después, paró el auto obnuvilado por unas luces de neón. Lo dejó estacionado en cualquier parte. Así fue como Rubén probó el whisky y conoció un prostíbulo. Fueron los dos minutos más felices de su vida.
Se juraba y rejuraba que amaba las tormentas. A veces, se obligaba a ir hasta la terraza a mirar la lluvia. Prendía un cigarrillo y se ponía rojo, rojo torero, rojo mujer, pero por nada en el mundo tosía.
Un día, camino a su trabajo, su velocímetro falló. El de su auto. El cielo ya habia aclarado pero todavía hacia frio, ese frio matinal de otoño cuando, de pronto, ya no supo a qué velocidad iba. Hojas amarillas decoraban el parabrisas.
Intentó deducir la velocidad a la que se movía. Primero, viendo subir el kilometraje, un número a la vez. Después, anotando en un papel cuanta nafta estaba gastando. Finalmente, agarró su celular y buscó una solución en yahoo respuestas.
No la obtuvo.
Después de su fracaso, detuvo el auto, estacionó en una esquina donde no hubiera nadie y borró el historial de navegación de su teléfono. Es algo que hacía periódicamente.
Para poder lograrlo sin fallas, desarrolló un sistema en el que anotaba todas sus contraseñas en papeles desparramados por su casa en un falso azar. Se inventó analogías para recordar sus páginas porno preferidas. Compró objetos que le sirvieran como pistas.
Su habitación toda, decorada con íconos falícos que enmascaraban su verguenza.
Con la muerte de su madre, Rubén sintió un desamparo: el vacío que queda cuando se termina el deber ser.
Su rebelión fue empezar a llegar tarde a su trabajo. Solo lo había hecho cuando su auto tuvo aquel problema de velocidad. Luego, lo volvió costumbre. Rubén llegaba tarde solo a veces. Disfrutaba de ese caos organizado. Nadie lo notó, pero para él, ay, para él fue el comienzo de algo nuevo.
Llovía la noche en que murió su madre. Su hermana intentó ubicarlo. Lo llamó más de diez veces al celular, sin respuesta. Rubén se enteró por mensaje de voz. Salió de su casa de noche por primera vez en más de diez años. Ya no le importó a qué velocidad se movía su mundo.
Dos horas después, paró el auto obnuvilado por unas luces de neón. Lo dejó estacionado en cualquier parte. Así fue como Rubén probó el whisky y conoció un prostíbulo. Fueron los dos minutos más felices de su vida.
domingo, 13 de mayo de 2018
ayer dormi doce horas
el sol dejó de salir sin previo indicio. él se cree grande, todopoderoso, entonces no avisa. yo lo extrañé durante semanas, y el agua que no caía se acumuló hasta volcarse, como cuando cede un techo de lona. me tapó el agua.
quedaron algunas secuelas. una garganta raspada y roja. una luna en el tórax. siento una suerte de campo de fuerza justo entre mi carne y mi piel, como separándome de la existencia exterior.
ayer dormí doce horas, en mis profundidades, apapachado por una marea delicada y sutil.
soñé con Lara, la perra que se crió conmigo. cuando se murió, yo fui el encargado de arrastrarla hasta la puerta. al otro día la pasaron a buscar. había que llamar al mismo número que cuando estaba enferma, y la recogió el mismo tipo en la misma camioneta, esta vez no para darle pastillas sino para enterrarla, o para cremarla y esparcir sus restos en mi cerebro hasta que resucitó entre sueños.
a Lara la trajo mi hermana cuando era una cachorra callejera maltratada. tenía heridas abiertas, rabia y parásitos. esas alimañas emanaban más vida que ella. cuando llegó me presenté y la saludé, y recién me devolvió el saludo a la semana, más o menos cuando su estómago recuperó su tamaño normal.
Lara era negra como la pobreza misma, y salir a pasear es algo que nunca le hizo gracia.
en mis sueños no ladraba, estaba echada sobre una piedra, yo también. el agua nos mojaba. ella no hacía gestos. no entiendo por qué los perros no reaccionan cuando se les ningunea. tampoco sé por qué soñé con una lara triste, quieta, inexpresiva.
me desperté chupándome el dedo, entre la babia y la confusión. no me levanté. me quedé en la cama preguntándome si el desastre se habría resuelto solo.
quedaron algunas secuelas. una garganta raspada y roja. una luna en el tórax. siento una suerte de campo de fuerza justo entre mi carne y mi piel, como separándome de la existencia exterior.
ayer dormí doce horas, en mis profundidades, apapachado por una marea delicada y sutil.
soñé con Lara, la perra que se crió conmigo. cuando se murió, yo fui el encargado de arrastrarla hasta la puerta. al otro día la pasaron a buscar. había que llamar al mismo número que cuando estaba enferma, y la recogió el mismo tipo en la misma camioneta, esta vez no para darle pastillas sino para enterrarla, o para cremarla y esparcir sus restos en mi cerebro hasta que resucitó entre sueños.
a Lara la trajo mi hermana cuando era una cachorra callejera maltratada. tenía heridas abiertas, rabia y parásitos. esas alimañas emanaban más vida que ella. cuando llegó me presenté y la saludé, y recién me devolvió el saludo a la semana, más o menos cuando su estómago recuperó su tamaño normal.
Lara era negra como la pobreza misma, y salir a pasear es algo que nunca le hizo gracia.
en mis sueños no ladraba, estaba echada sobre una piedra, yo también. el agua nos mojaba. ella no hacía gestos. no entiendo por qué los perros no reaccionan cuando se les ningunea. tampoco sé por qué soñé con una lara triste, quieta, inexpresiva.
me desperté chupándome el dedo, entre la babia y la confusión. no me levanté. me quedé en la cama preguntándome si el desastre se habría resuelto solo.
habito la incomodidad
habito la incomodidad espesa de tener un cuerpo,
de esclavizarlo,
mi cuerpo es un ida y vuelta al sufrimiento:
lo fìsico refleja la fase interior.
las lastimaduras,
la lástima dura,
mis penumbras,
los restos de sangre seca exhiben lo que se trasluce.
de esclavizarlo,
mi cuerpo es un ida y vuelta al sufrimiento:
lo fìsico refleja la fase interior.
las lastimaduras,
la lástima dura,
mis penumbras,
los restos de sangre seca exhiben lo que se trasluce.
miércoles, 9 de mayo de 2018
sin titulo o vengan a vernos hoy
quisiera preocuparme porque macri
porque el fmi
porque el capitalismo
pero no
digamoslo así: soy sagitario, guacho,
ni me mambeo.
a mí dame la legalización
de la marihuana
dame una olla popular, inmensa
y el teléfono de los ex combatientes
de malvinas
los abrazos son leña que no se termina
el agua todavia es gratis
y posta
pero posta
el amor esta acá adentro
no te lo pueden embargar
lo que quiero decir es
que fukuoka me contó en un libro
que podés cosechar cinco mil kilos
de arroz por hectarea
solo tirando compost al compost
la revolución de una brizna de paja
el conocimiento se transmite
food for thought
yo hablé con la abuelita
y me dijo que me olvide
de las pequeñas diferencias
por eso acá no estoy difundiendo poesía
estoy gritándoles algo
que vengan
que voy
que estoy yendo
aprendiendo a ser
mejor átomo
mejor cromosoma
mejor personita
que no se desesperen
que compren arroz
lentejas
porotos
que pongan agua
banda de agua
a calentar
que se den cuenta
que necesitan
una olla más grande
y comer afuera
con cualquiera
que traiga un plato
hay para todxs.
porque el fmi
porque el capitalismo
pero no
digamoslo así: soy sagitario, guacho,
ni me mambeo.
a mí dame la legalización
de la marihuana
dame una olla popular, inmensa
y el teléfono de los ex combatientes
de malvinas
los abrazos son leña que no se termina
el agua todavia es gratis
y posta
pero posta
el amor esta acá adentro
no te lo pueden embargar
lo que quiero decir es
que fukuoka me contó en un libro
que podés cosechar cinco mil kilos
de arroz por hectarea
solo tirando compost al compost
la revolución de una brizna de paja
el conocimiento se transmite
food for thought
yo hablé con la abuelita
y me dijo que me olvide
de las pequeñas diferencias
por eso acá no estoy difundiendo poesía
estoy gritándoles algo
que vengan
que voy
que estoy yendo
aprendiendo a ser
mejor átomo
mejor cromosoma
mejor personita
que no se desesperen
que compren arroz
lentejas
porotos
que pongan agua
banda de agua
a calentar
que se den cuenta
que necesitan
una olla más grande
y comer afuera
con cualquiera
que traiga un plato
hay para todxs.
martes, 24 de abril de 2018
pedir
gente todo el tiempo pide por la calle. me pide.
yo tambien pedia, cuando estaba de viaje, y me daban. a veces.
nunca me faltó nada. ni cerca.
un cura me dio plata. un yonki bizcochos con chicharrón. un caminante tortas.
un laburante su casa, un cheto frutos secos, mochileros prensado.
la gente pide por la calle. me pide. a veces le doy.
eso sí: algo cambió en mí.
lo caminado no se puede borrar de las suelas.
a veces les doy. y siempre siempre uso la plata como si fuera tambien de ellxs, de todxs.
yo tambien pedia, cuando estaba de viaje, y me daban. a veces.
nunca me faltó nada. ni cerca.
un cura me dio plata. un yonki bizcochos con chicharrón. un caminante tortas.
un laburante su casa, un cheto frutos secos, mochileros prensado.
la gente pide por la calle. me pide. a veces le doy.
eso sí: algo cambió en mí.
lo caminado no se puede borrar de las suelas.
a veces les doy. y siempre siempre uso la plata como si fuera tambien de ellxs, de todxs.
jueves, 19 de abril de 2018
sobre abuelos y tumbas
mi abuelo se estaba muriendo. mi vieja no caía. el viejo cenaba cáncer de pulmón con salsa de enfisema, y le quedaban como máximo dos o tres meses de vida.
la historia me la cuenta mi mamá, hoy, a sus sesenta y tantos. toma y toma los mates que le cebo. ella nunca se prepara los suyos, pero va a tomar hasta el más lavado y va a explicarme por qué está pagando su propia tumba desde hace más de veinte años.
mi vieja era lo que hoy diríamos una trabajadora independiente. laburaba sin horarios y se ponía su propio sueldo: era ama de casa. voluntariosa a pesar del hambre, había empezado su camino laboral a los catorce atendiendo el almacén de la esquina de su casa. de esa forma, llenaba su estómago comiendo galletitas directamente desde el frasco y pagaba de a poco la siempre creciente deuda de fiado que tenía su familia.
veinte años después, sus índices de hambre y de voluntad habían cambiado. más cómoda pero con solamente dos manos, ya no podía hacer malabares entre su casa, mi padre y el suyo.
mi viejo, un tipo racional y cauteloso, acompañó a su mujer durante el proceso. fue la única vez en su vida en que la encontró superada por una situación.
una tarde, después de verla romper dos tazas y servir el café en una maceta, se sentó con ella y le aseguró que si era necesario trabajaría el doble para que no le falte nada, ni a ella ni a lo que quedaba de mi abuelo. previsor como era, salió con anticipación a buscarle tumba al pobre hombre.
mi papá trabajaba en algo importante, entonces conocía al dueño de previnca, la aseguradora más grande de la ciudad. tardó algunos días hasta ponerse en contacto y cuadrar una reunión con él.
en un bar céntrico en horas del mediodía, le invitó un café al señor Pérez. ahí, se enteró de que el sepelio se paga hasta el día en que te morís, y que incluye una cláusula inflacionaria en la cual cada año se paga más caro, ya que cada vez estás más cerca de la muerte.
entonces, los cementerios -al igual que las obras sociales- no quieren ancianos como nuevos socios de su club. mi padre le rogó una solución al dueño de la empresa, y negociaron un acuerdo: su suegro tenía un lugar garantizado en el cementerio más cercano. a cambio de eso, el señor le pedía que, además del abuelo moribundo, se anotaran en el mismo cementerio dos personas jóvenes.
fue así como mis padres sellaron su casamiento, y vivieron felices para siempre.
la historia me la cuenta mi mamá, hoy, a sus sesenta y tantos. toma y toma los mates que le cebo. ella nunca se prepara los suyos, pero va a tomar hasta el más lavado y va a explicarme por qué está pagando su propia tumba desde hace más de veinte años.
mi vieja era lo que hoy diríamos una trabajadora independiente. laburaba sin horarios y se ponía su propio sueldo: era ama de casa. voluntariosa a pesar del hambre, había empezado su camino laboral a los catorce atendiendo el almacén de la esquina de su casa. de esa forma, llenaba su estómago comiendo galletitas directamente desde el frasco y pagaba de a poco la siempre creciente deuda de fiado que tenía su familia.
veinte años después, sus índices de hambre y de voluntad habían cambiado. más cómoda pero con solamente dos manos, ya no podía hacer malabares entre su casa, mi padre y el suyo.
mi viejo, un tipo racional y cauteloso, acompañó a su mujer durante el proceso. fue la única vez en su vida en que la encontró superada por una situación.
una tarde, después de verla romper dos tazas y servir el café en una maceta, se sentó con ella y le aseguró que si era necesario trabajaría el doble para que no le falte nada, ni a ella ni a lo que quedaba de mi abuelo. previsor como era, salió con anticipación a buscarle tumba al pobre hombre.
mi papá trabajaba en algo importante, entonces conocía al dueño de previnca, la aseguradora más grande de la ciudad. tardó algunos días hasta ponerse en contacto y cuadrar una reunión con él.
en un bar céntrico en horas del mediodía, le invitó un café al señor Pérez. ahí, se enteró de que el sepelio se paga hasta el día en que te morís, y que incluye una cláusula inflacionaria en la cual cada año se paga más caro, ya que cada vez estás más cerca de la muerte.
entonces, los cementerios -al igual que las obras sociales- no quieren ancianos como nuevos socios de su club. mi padre le rogó una solución al dueño de la empresa, y negociaron un acuerdo: su suegro tenía un lugar garantizado en el cementerio más cercano. a cambio de eso, el señor le pedía que, además del abuelo moribundo, se anotaran en el mismo cementerio dos personas jóvenes.
fue así como mis padres sellaron su casamiento, y vivieron felices para siempre.
sábado, 14 de abril de 2018
sábado, 7 de abril de 2018
hay
hay un pibe simple
atrás mío.
camina lento.
va atado
cuesta arriba
por el tobillo
a una bala de cañón.
veinticinco años
padeciendo la inercia,
arrastrándose atrás mio,
un pibe simple.
atrás mío.
camina lento.
va atado
cuesta arriba
por el tobillo
a una bala de cañón.
veinticinco años
padeciendo la inercia,
arrastrándose atrás mio,
un pibe simple.
jueves, 29 de marzo de 2018
Reporte de Uruguay en temporada baja
La Pedrera, marzo, 2018. la marihuana es legal, el aborto es seguro y gratuito, el matrimonio igualitario es ley y el estado es laico. la gente camina lo que se podría calificar como 'despacito'. en la costa el clima es seco. en montevideo lo que hay es mucho tráfico.
lunes, 26 de marzo de 2018
Autocultivo por Juan Jaula (2018)
sale por maldita urgencia editoria. poesías.
1. naturaleza muerta
2. que vengas
3. el renacido
4. manifiesto
5. creo que no lo habia visto
la pedrera, uruguay, marzo 2018
descarga libre. pirateenmé
http://www.mediafire.com/file/ov3ungtpj4etu55/Autocultivo_por_Juan_Jaula_%282018%29.rar
35mb
1. naturaleza muerta
2. que vengas
3. el renacido
4. manifiesto
5. creo que no lo habia visto
la pedrera, uruguay, marzo 2018
descarga libre. pirateenmé
http://www.mediafire.com/file/ov3ungtpj4etu55/Autocultivo_por_Juan_Jaula_%282018%29.rar
35mb
viernes, 23 de marzo de 2018
De ruta
Estoy caminando por la ruta. A paso lento porque mi gorro me protege del sol. De pronto veo una culebra muerta en la banquina. La tomo con mis manos y me obnuvilo porque, pese a ser pequeña, es la primera vez en mi vida que veo y siento una real.
Su textura es un punto medio entre viscosa y acariciable. Su geometría, compleja. Ya no tiene mirada. Paso mis dedos por su cuerpo y siento que el agua de su interior acompaña mis movimientos. La dejo y sigo sin dejar de caminar.
Después, me encuentro un elástico, uno de esos que se usan en los botes. Es brillante y metalizado, y es verde como la culebra, verde agua salada.
Tiene dos nudos de marinero, uno en cada extremo. Son apretadisimos. Intento desatar uno, después el otro, y ni con los dientes puedo. Me detengo en una sombra para avocarme a la tarea.
Con esfuerzo, desato uno. Pienso en lo absurdo de asegurarlos tan bien y perderlos tan fácilmente. Yo, ensimismado en otra cosa, mirando hacia otro lado, por puro reflejo levanto la cabeza y veo que un auto para, y que su conductor me ofrece llevarme a mi destino.
Su textura es un punto medio entre viscosa y acariciable. Su geometría, compleja. Ya no tiene mirada. Paso mis dedos por su cuerpo y siento que el agua de su interior acompaña mis movimientos. La dejo y sigo sin dejar de caminar.
Después, me encuentro un elástico, uno de esos que se usan en los botes. Es brillante y metalizado, y es verde como la culebra, verde agua salada.
Tiene dos nudos de marinero, uno en cada extremo. Son apretadisimos. Intento desatar uno, después el otro, y ni con los dientes puedo. Me detengo en una sombra para avocarme a la tarea.
Con esfuerzo, desato uno. Pienso en lo absurdo de asegurarlos tan bien y perderlos tan fácilmente. Yo, ensimismado en otra cosa, mirando hacia otro lado, por puro reflejo levanto la cabeza y veo que un auto para, y que su conductor me ofrece llevarme a mi destino.
miércoles, 21 de marzo de 2018
Verlo venir
Renata no lo vio venir. Venía muy rápido, pensando en su viaje del año anterior, con su hermana, peregrinando hasta la selva. Esquivó una paloma muerta justo antes de pisarla, y sus anteojos se cayeron al piso. El vidrio dio contra el cemento e hizo un sonido característico que la hizo reaccionar.
Todo ahí era humedad frondosa. Había tibieza. Le gustaba.
Probó las medicinas ancestrales. Abuelitos y abuelitas volvieron para contarle juventudes. Ella voló.
Una noche donde la luna nueva era una sartén color negra obsidiana, se quedó despierta después de que se apagara el fuego. Allí oyó los llantos y chillidos del bosquejal. Sintió el llamado.
Cuanto más quieta la noche, más se despierta la selva. Se acompasa un ritmo que algunos no pueden resistir. Caminan selva adentro y ya no vuelven a ser vistos.
Ella escuchaba el crujir, entrada en trance, y cuando reaccionó fue demasiado tarde.
Una serpiente medía sus pasos. Ella sola. Sin machete. Sin huida.
Condenada si gritaba. Se miraron a los ojos, medusas la una de la otra.
Renata no lo vio venir. Para cuando levantó la vista, el golpe del camión era inminente.
Todo ahí era humedad frondosa. Había tibieza. Le gustaba.
Probó las medicinas ancestrales. Abuelitos y abuelitas volvieron para contarle juventudes. Ella voló.
Una noche donde la luna nueva era una sartén color negra obsidiana, se quedó despierta después de que se apagara el fuego. Allí oyó los llantos y chillidos del bosquejal. Sintió el llamado.
Cuanto más quieta la noche, más se despierta la selva. Se acompasa un ritmo que algunos no pueden resistir. Caminan selva adentro y ya no vuelven a ser vistos.
Ella escuchaba el crujir, entrada en trance, y cuando reaccionó fue demasiado tarde.
Una serpiente medía sus pasos. Ella sola. Sin machete. Sin huida.
Condenada si gritaba. Se miraron a los ojos, medusas la una de la otra.
Renata no lo vio venir. Para cuando levantó la vista, el golpe del camión era inminente.
viernes, 2 de marzo de 2018
lunes, 19 de febrero de 2018
feli
a feli le gustaría
tener mil vidas
tiene una sola y conoce miles
porque te mira despacio
y habla lento
una vez feli me dijo
cuando yo estaba enfermo
y tenia gripe
él me dijo que tranquilo
que eventualmente
iba a estar bien.
feli cocina
mezclando sabores
batiendo especias
es el inventor de la tira de asado
con dulce de leche y de batata
feli ama
y cree que todos
buscamos lo mismo
y sabe bien
lo que es estar preso del amor
tener mil vidas
tiene una sola y conoce miles
porque te mira despacio
y habla lento
una vez feli me dijo
cuando yo estaba enfermo
y tenia gripe
él me dijo que tranquilo
que eventualmente
iba a estar bien.
feli cocina
mezclando sabores
batiendo especias
es el inventor de la tira de asado
con dulce de leche y de batata
feli ama
y cree que todos
buscamos lo mismo
y sabe bien
lo que es estar preso del amor
no te confundas
tengo el estómago como si necesitara unos masajes. hay vida atascada ahi. ratonera de todo lo que guardo. represión se materializa por más que no se vea.
todo lo que decidí callarme, petrificado
como una lagartija cuya reacción es no hacer
absolutamente nada si el mundo la está acechando.
pierdo la cola.
quiero perder mucho más.
esta mochila simbólica, este ancla en la panza.
todo lo que no te dije.
no te confundas,
casi todo lo que callé
es malo.
todo lo que decidí callarme, petrificado
como una lagartija cuya reacción es no hacer
absolutamente nada si el mundo la está acechando.
pierdo la cola.
quiero perder mucho más.
esta mochila simbólica, este ancla en la panza.
todo lo que no te dije.
no te confundas,
casi todo lo que callé
es malo.
domingo, 4 de febrero de 2018
año nuevo jaula nueva
lo alarma la ciudad insostenible.
capucha para respirar,
humo para volar más alto que los drones.
igual pasa por al lado de los azules.
hasta los oficiales se masturban pensando en la pura.
acá el aire está cargado como las armas de los boludos.
ni lo viste cuando se llevó lo suyo al bolsillo.
frágil y duro a la vez. como un reloj de arena.
la confianza se traduce en instantes.
el resto es suponer.
por eso la intuición es tan importante.
sabe a quién saludar.
sabe que no se trata de nombres
sino de miradas.
conspira con los ojos.
la necesidad se volvió oficio.
pisa el cemento.
gris.
capucha para respirar,
humo para volar más alto que los drones.
igual pasa por al lado de los azules.
hasta los oficiales se masturban pensando en la pura.
acá el aire está cargado como las armas de los boludos.
ni lo viste cuando se llevó lo suyo al bolsillo.
frágil y duro a la vez. como un reloj de arena.
la confianza se traduce en instantes.
el resto es suponer.
por eso la intuición es tan importante.
sabe a quién saludar.
sabe que no se trata de nombres
sino de miradas.
conspira con los ojos.
la necesidad se volvió oficio.
pisa el cemento.
gris.
domingo, 28 de enero de 2018
por qué jaula
dejé esparcidos setecientos setenta epitafios a lo largo y a
lo ancho de la ciudad que me vio nacer, arder y resurgir. son gritos ahogados.
se corresponden con frustraciones y desentendimientos. pintarrajeo las paredes.
juego un juego en el que pierdo. salgo a conquistar siendo minoría.
la ciudad que me parió es una falsa imitación. en lo más
salvaje del cemento calculado cúbicamente, algunxs nxs volvemos no animales
sino alimañas.
nos viste de pasada, entre movimientos erráticos y veloces.
estamos tumbando lo establecido. seguimos resurigendo. vos nos ves y sabés que
no sos alimaña. pero tampoco sos predador. y entonces.
yuyos brotan de las grietas en veredas. niñxs sobreviven
misteriosamente en tachos de basura. locos hablan su verdad y no mueren de aburrimiento.
la tierra sufre como pulsión vital.
mientras sigamos encontrando espacios libres, estaremos
andando. no pueden extinguir lo que no conocen. seguiremos acá hasta que
compren el aire: y, cuando quieran hacerlo, les será tarde. ya estarán ahogándose,
gordos y asfixiados, consumiéndose a sí mismos en el virus del consumo.
viernes, 19 de enero de 2018
jacinta y jaula
jaula fue rápido. relojeando todo. se sentía en calma se sentía nervios. penduleó disimulándolo ligeramente. cuando no había sol se sentía uno más. hubiera tomado nota de todo, hubiera tardado lo necesario, se hubiera quedado horas, días, hubiera ido y vuelto, hasta que recordó que estaba apurado. retomó el galope. llegó al lugar en el parque.
jacinta lo esperaba. lo reconoció de reojo. ni siquiera cambió su postura. su respiracion se oía siempre. al menos eso sentía jaula. conversaron. no diré de qué. ninguno levantó el timbre de voz. susurros firmes. planearon juntos. rápidamente y en público. comiéndose el viaje de la paranoia. una de cada ocho sensaciones es paranoia. a jaula se le derrama cada ocho frases.
habían decidido dejar sus personalidades virtuales por un tiempo. considerando que eso mismo era un riesgo hasta en actitud. se dividían entre ser enteramente erráticos o absolutamente metódicos. sembraban un caos del que se sabían responsables.
estaban escapando.
jacinta lo esperaba. lo reconoció de reojo. ni siquiera cambió su postura. su respiracion se oía siempre. al menos eso sentía jaula. conversaron. no diré de qué. ninguno levantó el timbre de voz. susurros firmes. planearon juntos. rápidamente y en público. comiéndose el viaje de la paranoia. una de cada ocho sensaciones es paranoia. a jaula se le derrama cada ocho frases.
habían decidido dejar sus personalidades virtuales por un tiempo. considerando que eso mismo era un riesgo hasta en actitud. se dividían entre ser enteramente erráticos o absolutamente metódicos. sembraban un caos del que se sabían responsables.
estaban escapando.
jacinta en el barro
mucha potencia y mucha experiencia. pega fuerte la combinación. mal trago. jacinta caminó por la callecita y dobló por el callejón.
pasó una familia: eran dos niños, uno en triciclo, y su madre.
alguien lo interceptó qué buscás
busco verde, dijo
siete
ayer blúmin me cobró
tres
seis
no, por tres
cinco
tres
tres
tres
entró a la casa sin puerta. se cruzó con cinco monos que tenían cara de contar los amigos con los dedos de una mano. una mano una bolsa. cinco manos cinco bolsas.
dobló. entró.
un gordo en camisa la esperaba acurrucado en sudor, sentado atrás de un escritorio de plástico. a su lado un saco de arpillera con el inconfundible símbolo de dolar bordado en la mitad.
el gordo la saludó moviendo la papada en un gesto de reconocer a un cliente por inconfundible.
jacinta le dio los tres mil.
cogió lo suyo y salió.
se calmó y aceleró su marcha a la vez. se vio desde afuera. caminando.
pasó una familia: eran dos niños, uno en triciclo, y su madre.
alguien lo interceptó qué buscás
busco verde, dijo
siete
ayer blúmin me cobró
tres
seis
no, por tres
cinco
tres
tres
tres
entró a la casa sin puerta. se cruzó con cinco monos que tenían cara de contar los amigos con los dedos de una mano. una mano una bolsa. cinco manos cinco bolsas.
dobló. entró.
un gordo en camisa la esperaba acurrucado en sudor, sentado atrás de un escritorio de plástico. a su lado un saco de arpillera con el inconfundible símbolo de dolar bordado en la mitad.
el gordo la saludó moviendo la papada en un gesto de reconocer a un cliente por inconfundible.
jacinta le dio los tres mil.
cogió lo suyo y salió.
se calmó y aceleró su marcha a la vez. se vio desde afuera. caminando.
jueves, 28 de diciembre de 2017
xdix
prendx la tele
y sientx que xdix al humanx.
abrx feisbuk
y sientx que xdix al humanx.
navegx pxr mi celular
mientras mi celular
mete pensamientxs a la prxcesadxra.
lex el grupx de wasap
y sientx que xdix al humanx.
salgx a la calle
y xdix a mí mismx.
y sientx que xdix al humanx.
abrx feisbuk
y sientx que xdix al humanx.
navegx pxr mi celular
mientras mi celular
mete pensamientxs a la prxcesadxra.
lex el grupx de wasap
y sientx que xdix al humanx.
salgx a la calle
y xdix a mí mismx.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
para sentarme a escribir
café de algarroba
yerba orgánica
y prensado.
cuido mi cuerpo
y enturbio mi mente
como el buda.
yerba orgánica
y prensado.
cuido mi cuerpo
y enturbio mi mente
como el buda.
lunes, 11 de diciembre de 2017
Juan Pájaro
Soy el pájaro que quedó encerrado en la fábrica. Dejé de cantar en las salidas del sol. Ahora me alimento de tuercas y se me escucha emocionado cuando suena la campana y se hace la hora de que mis compañeros de laburo salgan a volar.
No guardamos secretos
No escribimos engranajes.
Experimentamos acá afuera,
aprendemos del asfalto
y de cómo le pega el sol.
Por si no queda claro:
no hacemos ciencia sino alquimia.
Practicamos sin uniformes
ni tubos de ensayo.
No guardamos secretos:
les quitamos el polvo
con nuestras biromes
y los hacemos tierra.
Experimentamos acá afuera,
aprendemos del asfalto
y de cómo le pega el sol.
Por si no queda claro:
no hacemos ciencia sino alquimia.
Practicamos sin uniformes
ni tubos de ensayo.
No guardamos secretos:
les quitamos el polvo
con nuestras biromes
y los hacemos tierra.
martes, 5 de diciembre de 2017
hoy me desprendo temprano
empieza la noche:
hoy
me desprendo temprano.
viajo en una nave terrenal de dos metros por dos metros.
vuelo.
vuelo sin mover un pelo.
me dejo llevar,
como mordiendo el anzuelo.
no hay suelo cuando te olvidás.
me dejo caer más y más.
me entrego.
me ves?
me veo.
cierro los ojos otra vez.
sereno.
seré nómade no más que un millón de veces.
seré juzgado por todos los jueces.
que empiece.
pasaré sorpresivamente
y me verás de verdad valiente.
valgo cada uno de mis dientes.
sonrío a sabiendas de ser
y saber bajo el abismo mismo
que soy
mi solo oponente.
y de frente me tendré
a la hora de entender:
tenderé puentes.
pretenderás no verme
pero estaré siempre.
se arrojará sin suerte la muerte
y seré fuerte.
sobreviviré hasta yacer inerte.
es cruel el camino
se ablanda con vino
se sueña fumando
con fe y con amigos.
fabricaré una fuente
para fortalecerme
y caminaré con mis aliados
hasta caer al costado
de la ruta.
y aunque habrá el que no se inmuta
y el que es yuta
yo también sembré semillas,
yo también presté costillas,
yo también regalé amistad.
yo también regalé al viento
salivas y sensaciones
sentimientos y canciones
y dejé mis ilusiones
antes de que me abandonen.
me viajé hasta apagarme
como un fósforo
que desde el fuego
al viento va.
hoy
me desprendo temprano.
viajo en una nave terrenal de dos metros por dos metros.
vuelo.
vuelo sin mover un pelo.
me dejo llevar,
como mordiendo el anzuelo.
no hay suelo cuando te olvidás.
me dejo caer más y más.
me entrego.
me ves?
me veo.
cierro los ojos otra vez.
sereno.
seré nómade no más que un millón de veces.
seré juzgado por todos los jueces.
que empiece.
pasaré sorpresivamente
y me verás de verdad valiente.
valgo cada uno de mis dientes.
sonrío a sabiendas de ser
y saber bajo el abismo mismo
que soy
mi solo oponente.
y de frente me tendré
a la hora de entender:
tenderé puentes.
pretenderás no verme
pero estaré siempre.
se arrojará sin suerte la muerte
y seré fuerte.
sobreviviré hasta yacer inerte.
es cruel el camino
se ablanda con vino
se sueña fumando
con fe y con amigos.
fabricaré una fuente
para fortalecerme
y caminaré con mis aliados
hasta caer al costado
de la ruta.
y aunque habrá el que no se inmuta
y el que es yuta
yo también sembré semillas,
yo también presté costillas,
yo también regalé amistad.
yo también regalé al viento
salivas y sensaciones
sentimientos y canciones
y dejé mis ilusiones
antes de que me abandonen.
me viajé hasta apagarme
como un fósforo
que desde el fuego
al viento va.
sábado, 2 de diciembre de 2017
introduccion a la jaula
devoré a mi niño interior
y le comí la boca
para que se calle,
y le arranqué las orejas
con mis muelas de juicio
para que no escuche,
y con una cuchara
de mango de plástico azul
hice palanca en sus ojos
y se los arranqué
para que no me vea,
y aunque ahora adentro mío
habite un sordomudo,
en el espejo aún hay
reflejos que se sostienen
con los años.
ahora tengo barba,
tengo trabajo
tengo razones y decisiones,
y ahora
igualito a cuando tenía ocho,
me encierro en mi pieza
porque no soporto las discusiones,
pongo una canción de eminem
y empiezo a escribir resentimiento.
y le comí la boca
para que se calle,
y le arranqué las orejas
con mis muelas de juicio
para que no escuche,
y con una cuchara
de mango de plástico azul
hice palanca en sus ojos
y se los arranqué
para que no me vea,
y aunque ahora adentro mío
habite un sordomudo,
en el espejo aún hay
reflejos que se sostienen
con los años.
ahora tengo barba,
tengo trabajo
tengo razones y decisiones,
y ahora
igualito a cuando tenía ocho,
me encierro en mi pieza
porque no soporto las discusiones,
pongo una canción de eminem
y empiezo a escribir resentimiento.
sábado, 25 de noviembre de 2017
lunes, 20 de noviembre de 2017
Aun si nada importa (2016)
Aun si nada importa
no quiero hacerte mal a vos
y quiero ver crecer
árboles
en todas partes.
En mí es el despertar de los árboles,
los veo cobrando vida
con afros verdes
brazos duros, laburados,
y los pies sobre la tierra.
Desatando la revolución
sin recurrir a la violencia,
más bien razonando,
parándose,
yéndose a otro lado,
ellos y sus frutos y su oxígeno.
Empezarían de nuevo,
reaprenderían todo,
creo que dejarían todo quieto
por unos cuantos millones de años.
no quiero hacerte mal a vos
y quiero ver crecer
árboles
en todas partes.
En mí es el despertar de los árboles,
los veo cobrando vida
con afros verdes
brazos duros, laburados,
y los pies sobre la tierra.
Desatando la revolución
sin recurrir a la violencia,
más bien razonando,
parándose,
yéndose a otro lado,
ellos y sus frutos y su oxígeno.
Empezarían de nuevo,
reaprenderían todo,
creo que dejarían todo quieto
por unos cuantos millones de años.
viernes, 17 de noviembre de 2017
somos vidrios rotos:
chocamos.
todavía me resiento del impacto,
merodeo en un eterno
estrés post traumático.
soy lo que sobró del accidente,
los cristales que se levantan del piso.
somos lo que hacemos con lo que queda.
vuelvo a encajar a los abrazos,
a las ganas.
vuelvo a encajar aunque duela,
y duele.
vuelvo a encajar aunque no encaje,
y me lijo lo que sobra.
sano con con fricción de vidrio con vidrio,
hago frente a este oxímoron
donde tu tacto abre y abre
las heridas cicatrizando
desde antes de subir.
todavía me resiento del impacto,
merodeo en un eterno
estrés post traumático.
soy lo que sobró del accidente,
los cristales que se levantan del piso.
somos lo que hacemos con lo que queda.
vuelvo a encajar a los abrazos,
a las ganas.
vuelvo a encajar aunque duela,
y duele.
vuelvo a encajar aunque no encaje,
y me lijo lo que sobra.
sano con con fricción de vidrio con vidrio,
hago frente a este oxímoron
donde tu tacto abre y abre
las heridas cicatrizando
desde antes de subir.
antes necesitaba
antes necesitaba
esperar a diciembre
y contracturarme las espaldas
y correr y correr.
ahora,
me hice un lago subterráneo
y solo salgo
por el hambre humana
y los olores cálidos.
esperar a diciembre
y contracturarme las espaldas
y correr y correr.
ahora,
me hice un lago subterráneo
y solo salgo
por el hambre humana
y los olores cálidos.
jueves, 16 de noviembre de 2017
leíamos el perseguidor juntos
nos sentábamos en el borde
en la terraza de tu viejo depto.
teníamos nuestro propio azufre:
era una mezcla del olor a compost
y a birra vieja:
reivindicábamos el bando podrido.
los conjuros
para invocar la adrenalina,
los amagues de saltar,
el péndulo
emocional
y el vértigo
en el diafragma.
una vez te hablé de mi primer novia
y vos fijaste los ojos en mis ojos
y yo tenía la sensación
de que el vecino del diez
había dejado el gas prendido,
y después de lanzarme
tu rayo x de melancolía,
hablaste de la gran tragedia del mundo,
la que se manifiesta en ese instante
en que el amor no nos alcanza.
ciertamente no para salvarte,
sí para llegar a vos.
el amor es un puente colgante,
es madera húmeda,
y un precipicio,
son veintisiete bloques
de madera recubierta con moho
manteniéndose unidos
por una mezcla de inercia
y de perfección,
es una película fina
sobre la cual tambalear,
y también sos vos, al borde,
curioso,
mirando para abajo,
los párpados camuflándote,
sintiendo, me imagino,
que del otro lado del puente
te esperaba tu destino
y que en la bruma
tal vez había más.
yo desordenado,
pregunto revivires,
sobre todo pregunto gritando
cuando tengo un mar cerca
y el viento que ruge
me tapa la voz,
y quemo hojas sucias de mi tinta,
de mi diálogo inconcebible,
las quemo en tu nombre,
mi ritual de cada fogón.
ahora estallo yo,
lleno de astillas,
madera húmeda,
que secándose al sol
se eleva,
enfrenta el semblante de frente,
se encandila hasta incinerarse
y cae,
acaeciendo como fénix,
acariciando la adrenalina,
despidiéndose del aire
y del mundo que amó cuando pudo.
en la terraza de tu viejo depto.
teníamos nuestro propio azufre:
era una mezcla del olor a compost
y a birra vieja:
reivindicábamos el bando podrido.
los conjuros
para invocar la adrenalina,
los amagues de saltar,
el péndulo
emocional
y el vértigo
en el diafragma.
una vez te hablé de mi primer novia
y vos fijaste los ojos en mis ojos
y yo tenía la sensación
de que el vecino del diez
había dejado el gas prendido,
y después de lanzarme
tu rayo x de melancolía,
hablaste de la gran tragedia del mundo,
la que se manifiesta en ese instante
en que el amor no nos alcanza.
ciertamente no para salvarte,
sí para llegar a vos.
el amor es un puente colgante,
es madera húmeda,
y un precipicio,
son veintisiete bloques
de madera recubierta con moho
manteniéndose unidos
por una mezcla de inercia
y de perfección,
es una película fina
sobre la cual tambalear,
y también sos vos, al borde,
curioso,
mirando para abajo,
los párpados camuflándote,
sintiendo, me imagino,
que del otro lado del puente
te esperaba tu destino
y que en la bruma
tal vez había más.
yo desordenado,
pregunto revivires,
sobre todo pregunto gritando
cuando tengo un mar cerca
y el viento que ruge
me tapa la voz,
y quemo hojas sucias de mi tinta,
de mi diálogo inconcebible,
las quemo en tu nombre,
mi ritual de cada fogón.
ahora estallo yo,
lleno de astillas,
madera húmeda,
que secándose al sol
se eleva,
enfrenta el semblante de frente,
se encandila hasta incinerarse
y cae,
acaeciendo como fénix,
acariciando la adrenalina,
despidiéndose del aire
y del mundo que amó cuando pudo.
naturaleza muerta
no. no son hormigas ahogadas en miel.
naturaleza muerta tampoco son jacarandaes que
insisten en florecer,
ni su metro cúbico asignado
para complementar con la inmensidad de cemento.
naturaleza muerta no es este pibe,
su envase piel pacha,
la vibración apagándose abajo de su remera.
no son sus pies que sudan nervios
y humedecen las medias
que se ofrecen en cualquier esquina
y son cien por ciento algodón
ciento un por ciento inorgánicas.
naturaleza muerta esa persona
encerrada
fabricando nuestras máscaras
de sonrisas.
naturaleza muerta tampoco son jacarandaes que
insisten en florecer,
ni su metro cúbico asignado
para complementar con la inmensidad de cemento.
naturaleza muerta no es este pibe,
su envase piel pacha,
la vibración apagándose abajo de su remera.
no son sus pies que sudan nervios
y humedecen las medias
que se ofrecen en cualquier esquina
y son cien por ciento algodón
ciento un por ciento inorgánicas.
naturaleza muerta esa persona
encerrada
fabricando nuestras máscaras
de sonrisas.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
note to self
hoy releí, edité y republiqué distintos textos de 2016. cambié especialmente los finales. aguante reciclar y aguante copiar y aguante copiarse a unx mismx
olas que rompen a veces bis
que me contenga un abrazo
último intento de contener este torrente
un sinceramiento ante la vida como puente entre ella y yo.
un folclore que recitar en voz baja.
un sentimiento océano
y me dicen que somos
80% llanto.
por orgullo no me rompo
y ando doblado.
por miedo al quebranto
no me permito rebrotar.
quiero inventar un ritual,
me ves,
estoy marchando.
así me despejo
me despojo
de lo que sienten ajenos
mis ojos.
camino.
vino entre sombras
una sensación que fue corpórea
y resquebrajó mi espalda para
llevarse algo.
me sentí vencido.
me sané tras semanas en cama.
renací otro
hasta descubrir
que cada día renazco otro.
mis venas color pena
-una suerte de azul-
transitando dificultosamente,
mecanizadas,
como distraídas
cuando paf
se acabó
la meseta interna,
¡se levantan montañas!
transito bosques
que se condensan
se rasga la piel de mis palmas
y se resquebraja su dorso.
los pies descalzos
se clavan piedras
les pican claves
se tallan
dejando atrás piel muerta.
salir de bañeras
sentir la piel nueva
como si todo estuviera
dándome un abrazo.
último intento de contener este torrente
un sinceramiento ante la vida como puente entre ella y yo.
un folclore que recitar en voz baja.
un sentimiento océano
y me dicen que somos
80% llanto.
por orgullo no me rompo
y ando doblado.
por miedo al quebranto
no me permito rebrotar.
quiero inventar un ritual,
me ves,
estoy marchando.
así me despejo
me despojo
de lo que sienten ajenos
mis ojos.
camino.
vino entre sombras
una sensación que fue corpórea
y resquebrajó mi espalda para
llevarse algo.
me sentí vencido.
me sané tras semanas en cama.
renací otro
hasta descubrir
que cada día renazco otro.
mis venas color pena
-una suerte de azul-
transitando dificultosamente,
mecanizadas,
como distraídas
cuando paf
se acabó
la meseta interna,
¡se levantan montañas!
transito bosques
que se condensan
se rasga la piel de mis palmas
y se resquebraja su dorso.
los pies descalzos
se clavan piedras
les pican claves
se tallan
dejando atrás piel muerta.
salir de bañeras
sentir la piel nueva
como si todo estuviera
dándome un abrazo.
escape del dolor de cabeza
escapo del pesar al pasar la cara
por el agua tibia.
escucho el dolor de cabeza.
vibra;
no lo escucho: lo siento vibrar.
recurro al susurro..
intuyo
que tengo atascado algo tuyo.
barullos,
chamuyos
regreso al amor..
es por el ansia
que hoy choco.
el ansia anzuelo,
sí,
los pies contra el suelo,
y que nada más
toque tierra.
viajo en péndulo
por el desequilibro
de los compromisos
que pienso que asumí.
qué pienso.
pensar ya no es elegir.
escapo del pesar al posar la cara
en esa luz incandescente.
por el agua tibia.
escucho el dolor de cabeza.
vibra;
no lo escucho: lo siento vibrar.
recurro al susurro..
intuyo
que tengo atascado algo tuyo.
barullos,
chamuyos
regreso al amor..
es por el ansia
que hoy choco.
el ansia anzuelo,
sí,
los pies contra el suelo,
y que nada más
toque tierra.
viajo en péndulo
por el desequilibro
de los compromisos
que pienso que asumí.
qué pienso.
pensar ya no es elegir.
escapo del pesar al posar la cara
en esa luz incandescente.
sincericidio del todo
yo daño.
yo daño.
y planto semillas.
soy todo todo lo que hay.
escribo con el corazón en la mano, o con el pito.
escribo con segundas intenciones, a veces. o con terceras.
esto es un sincericidio.
esto sí es un sincericidio.
lo otro es pasajero.
el pasar del pajero.
entre cuervos boxeo
entre nubes negras de cuero
entre bolsas plásticas y acero
entre mil quinientos millones de segundos
y cero.
sin:cero
tres dos uno
se agita el avispero.
poseso
sin peros
rompiéndome en tiempo.
ya no creo
lo que veo.
percepción
versus la óptica de terceros.
yo daño.
y planto semillas.
soy todo todo lo que hay.
escribo con el corazón en la mano, o con el pito.
escribo con segundas intenciones, a veces. o con terceras.
esto es un sincericidio.
esto sí es un sincericidio.
lo otro es pasajero.
el pasar del pajero.
entre cuervos boxeo
entre nubes negras de cuero
entre bolsas plásticas y acero
entre mil quinientos millones de segundos
y cero.
sin:cero
tres dos uno
se agita el avispero.
poseso
sin peros
rompiéndome en tiempo.
ya no creo
lo que veo.
percepción
versus la óptica de terceros.
despedida
esperá consciente, transpirá constante, andá adonde quieras ir.
esperame, como quien espera que florezca la flor.
si no florezco, no te guardes
que la flor es solo flor para quien así la percibe.
y yo solo soy yo cuando así me percibís.
perseverá en tu mambo. fortalecé tus flancos. no midas la razón.
no te conviertas en presa. nunca seas una empresa.
si no nos vemos, te voy a extrañar.
sino será de verdad
un encuentro.
yo creo en lo espiritual
te lo digo y te miro a la cara
yo creo en lo espiritual
para ejercer el acto
frente a mí mismo
frente a vos
de entrega
me entrego
voy
voy
hacia lo más sutil
chau!
esperame, como quien espera que florezca la flor.
si no florezco, no te guardes
que la flor es solo flor para quien así la percibe.
y yo solo soy yo cuando así me percibís.
perseverá en tu mambo. fortalecé tus flancos. no midas la razón.
no te conviertas en presa. nunca seas una empresa.
si no nos vemos, te voy a extrañar.
sino será de verdad
un encuentro.
yo creo en lo espiritual
te lo digo y te miro a la cara
yo creo en lo espiritual
para ejercer el acto
frente a mí mismo
frente a vos
de entrega
me entrego
voy
voy
hacia lo más sutil
chau!
Pibe llorando
Un pibe llorando adelante de una puerta
cerrada. Intenta gritar pero su voz está tan partida como su
armonía. Su cara se tornó color rojo envidia. ¿Por qué? Porque,
desde el piso de un pasillo que no barren desde hace meses, y con el
jean pegoteado de fernet en el orto, escucha los gemidos de su chica
cogiendo con algún cancherito.
La vida misma.
El narrador empieza la historia por el
final. El principio -aunque la elección de un principio es siempre
arbitraria- se da hace unos 8 años. Él está almorzando en su casa,
charla con su hermana mayor y ella le hace una lista de canciones.
Charly, Los Ramones, The Cure, David Bowie. La música. La movida.
Otro mundo existe.
La ilusión.
A partir de ese momento, descubre un
ingrediente nuevo. Como si la vida fuera carne al horno y el acabara
de conocer la pimienta. Ya nunca estará conforme. Por el resto de su
vida va a perseguir algo, va a ir detrás de la intuición. No lo va
a encontrar. Lo sabe. Conocerá la nostalgia. Será feliz un rato
cada mes, como mucho.
¿Cómo gritaría una flor // si
tuviera voz // cuando le arrancan los pétalos?
Su primer recital va a ser a los 14. Va
a fumar porro por primera vez a los 18. Va a tomar ácido a los 17.
Le va a regalar un vinilo de Pink Floyd a su primer novia a los 19.
Pero va a escuchar un vinilo por primera vez a los 20.
La música es una espiral indetenible.
Va a creer en cambiar el mundo. Va a
querer cambiarlo. Y va a perder las esperanzas. También las va a
recuperar. Una vez por semana, se va a notar derrotado y solo, va a
sentir que no tiene nada en qué creer. El día en que abandone su
tercer carrera, va a escribir el monólogo con el que empieza
Trainspotting con fibrón indeleble en el placard de su habitación.
Se va a levantar todos los días de
toda su vida pensando que debería estar viviendo en un mundo pero
que está viviendo en otro.
Va a tener 21 años. Se va a tomar un tubo de vino y va a fumar dos
secas. Va a salir a algún lado algún sábado a la noche y esas
flores lo van a marear. Mirando lo que ve a su alrededor, va a
reflexionar sobre su generación, sobre si realmente existe tal cosa.
Va a estar escuchando Radiohead pero pensando en Fito Páez y
sintiéndose como El Otro Yo. Va a ir caminando decidido. Va a
quebrar en el pasillo de una vieja pensión, entre cenicero lleno y
cenicero lleno, escuchándola a ella gimiendo a través de una puerta
cerrada.
martes, 31 de octubre de 2017
octubre
comiendo calle
gambeteando facturas de gas
gastando guita en gaseosas rancias
ranchando recovecos
almorzando amistades
cartoneando cartas
derramando vino en bondis
considerando reiniciar
de prestado
regalando
acariciándome texturas con la música
siembro semillas
estampo paciencia en las paredes
-de mis ansias por cosechar
gambeteando facturas de gas
gastando guita en gaseosas rancias
ranchando recovecos
almorzando amistades
cartoneando cartas
derramando vino en bondis
considerando reiniciar
de prestado
regalando
acariciándome texturas con la música
siembro semillas
estampo paciencia en las paredes
-de mis ansias por cosechar
domingo, 29 de octubre de 2017
mi vida era de rutina
mi vida era de rutina. por eso no recuerdo cuántos años trabajé ahí. ojo, no puedo quejarme. dormía abrigado, conocía gente nueva siempre y rosario es una ciudad linda, dentro de los parámetros. la cosa marchaba bien, pero donde uno dibuja un punto siempre está el destino para ponerle la cola y convertirlo en coma. esto me pasó la semana pasada.
debe haber sido martes o tal vez miércoles, porque en el bar había poca gente. ya habían entrado a robar una vez, el año pasado, pero a nosotros no nos habían tocado. hubo gritos, y llantos, y desde entonces la caja registradora no fue la misma. nada que ver con lo de la semana pasada, que fue mucho más repentino y sigiloso.
como decía, era de noche. yo estaba afuera. no había mozos cerca, solamente algún que otro cliente. yo esperaba el momento para ir a la cocina cuando fui víctima de un movimiento brusco y de la certeza amarga de que el cambio, proceso inevitable, me alcanzaba. sentí miedo y adrenalina y unas manos que me envolvían. después de eso, todo estuvo oscuro.
sospeché lo peor. quedé solo con mi paciencia. la oscuridad pasa de ser un pozo ciego a relativizar toda posibilidad. tiene un comienzo inolvidable y un final que se prolonga como la noche cuando se cae al mar.
volví a ver la luz recién al par de días. hombres y mujeres me pintaron de colores, como camuflándome. habrá sido mi ser en modo zen o las risas de fondo, pero no me sentí amenazado. así estuvieron, jugando a que ellos eran tacto y yo masa madre. cuando terminaron, me devolvieron a lo oscuro.
resignado, entablé amistad con la nada y me confesó que es la única que le escapa al tiempo.
cada tanto, escuchaba los sonidos del ir y venir. resignado, me encomendé a cuantas figuras se me ocurrieron. estaba preguntándole al Gauchito Gil por Gilda cuando me soltaron en un lugar cerrado del que no sé si pueda escapar. francamente, pasaron tantas cosas que con entender me conformo.
ahora, hace días que estoy acá. no sé dónde es acá. tal vez esté en Bolivia, porque escucho acentos que son nuevos para mí. ha de ser un lugar interesante, porque solo se llena de gente por las noches. acá se estanca el aire pero nunca las conversaciones. yo, por mi condición de conformista o mi capacidad de adaptación (eso depende de si estoy medio vacío o medio lleno), ya me estoy adaptando.
pero de algo estoy seguro. ¡tenías razón. abuela! y yo nunca le hubiera creído. supongo que no pasa hasta que te pasa. despojado del escepticismo ante los mitos, veo todo más claro. el humano actúa de formas misteriosas. ahora sé que fui una víctima más del clan de los atrapavasos.
debe haber sido martes o tal vez miércoles, porque en el bar había poca gente. ya habían entrado a robar una vez, el año pasado, pero a nosotros no nos habían tocado. hubo gritos, y llantos, y desde entonces la caja registradora no fue la misma. nada que ver con lo de la semana pasada, que fue mucho más repentino y sigiloso.
como decía, era de noche. yo estaba afuera. no había mozos cerca, solamente algún que otro cliente. yo esperaba el momento para ir a la cocina cuando fui víctima de un movimiento brusco y de la certeza amarga de que el cambio, proceso inevitable, me alcanzaba. sentí miedo y adrenalina y unas manos que me envolvían. después de eso, todo estuvo oscuro.
sospeché lo peor. quedé solo con mi paciencia. la oscuridad pasa de ser un pozo ciego a relativizar toda posibilidad. tiene un comienzo inolvidable y un final que se prolonga como la noche cuando se cae al mar.
volví a ver la luz recién al par de días. hombres y mujeres me pintaron de colores, como camuflándome. habrá sido mi ser en modo zen o las risas de fondo, pero no me sentí amenazado. así estuvieron, jugando a que ellos eran tacto y yo masa madre. cuando terminaron, me devolvieron a lo oscuro.
resignado, entablé amistad con la nada y me confesó que es la única que le escapa al tiempo.
cada tanto, escuchaba los sonidos del ir y venir. resignado, me encomendé a cuantas figuras se me ocurrieron. estaba preguntándole al Gauchito Gil por Gilda cuando me soltaron en un lugar cerrado del que no sé si pueda escapar. francamente, pasaron tantas cosas que con entender me conformo.
ahora, hace días que estoy acá. no sé dónde es acá. tal vez esté en Bolivia, porque escucho acentos que son nuevos para mí. ha de ser un lugar interesante, porque solo se llena de gente por las noches. acá se estanca el aire pero nunca las conversaciones. yo, por mi condición de conformista o mi capacidad de adaptación (eso depende de si estoy medio vacío o medio lleno), ya me estoy adaptando.
pero de algo estoy seguro. ¡tenías razón. abuela! y yo nunca le hubiera creído. supongo que no pasa hasta que te pasa. despojado del escepticismo ante los mitos, veo todo más claro. el humano actúa de formas misteriosas. ahora sé que fui una víctima más del clan de los atrapavasos.
miércoles, 18 de octubre de 2017
la tierra es plana
iniciá sesión
o registrate.
bienvenido barra a.
en línea
mis amistades
y la gente que me hace reír.
tal vez también personas que están cerca
y las admiro
aunque no tenga relación
en la plataforma real.
debe haber incluso algunx
a quien agregué como amigue
por mera conveniencia,
o porque me gusta su lomo.
recíprocamente
habrá empresas tentándome,
publicidades orquestadas,
clics que pensé que regalaba;
solo porque alguien
los vendió por mí.
todo un planeta condensado,
la tierra sí que es plana,
mis ojos
pagan con miradas,
mi mente lamenta
la marcha al galope
de la información.
ahora estoy leyendo
versiones cruzadas,
obeso de información.
me encuentro buscando un cuerpo
en una pantalla.
y feisbuk tiene puesta
la careta
de nisman.
o registrate.
bienvenido barra a.
en línea
mis amistades
y la gente que me hace reír.
tal vez también personas que están cerca
y las admiro
aunque no tenga relación
en la plataforma real.
debe haber incluso algunx
a quien agregué como amigue
por mera conveniencia,
o porque me gusta su lomo.
recíprocamente
habrá empresas tentándome,
publicidades orquestadas,
clics que pensé que regalaba;
solo porque alguien
los vendió por mí.
todo un planeta condensado,
la tierra sí que es plana,
mis ojos
pagan con miradas,
mi mente lamenta
la marcha al galope
de la información.
ahora estoy leyendo
versiones cruzadas,
obeso de información.
me encuentro buscando un cuerpo
en una pantalla.
y feisbuk tiene puesta
la careta
de nisman.
la soga
el agua al cuello
el miedo al pecho
la soga quema
el peso
en el bolsillo poco
la batería baja
la energía bajísima
solo las llaves suenan
desafinadas y desafiantes
herramientas del humano
y de su evolución
desde el mono
hasta el polvo
y entre medio
las guerras y amores
la alarma para posponer
el calendario que no uso
la hora la sé siempre
la pequeña luz titilando en mi cabeza
la mala señal
las ganas
y la desesperación
el siglo xxi
la soga en tus muñecas
el sudor virtual.
el miedo al pecho
la soga quema
el peso
en el bolsillo poco
la batería baja
la energía bajísima
solo las llaves suenan
desafinadas y desafiantes
herramientas del humano
y de su evolución
desde el mono
hasta el polvo
y entre medio
las guerras y amores
la alarma para posponer
el calendario que no uso
la hora la sé siempre
la pequeña luz titilando en mi cabeza
la mala señal
las ganas
y la desesperación
el siglo xxi
la soga en tus muñecas
el sudor virtual.
jueves, 12 de octubre de 2017
me voy
parto partido. construiré allá afuera un refugio para herencia de mi mundo interior. es que me he encorvado progresivamente por el peso del cofre en mi pecho. secretos sepultura quieren regalarse. colores santos transpiran, y en la urgencia se corroe mi ropa interior. todos mis matices engrisecen.
llegué a una esquina en la que tuve que afeitarme la cabeza porque el pelo crecía enreverado, protegiendo tornasoles en mi cráneo. hasta que se llenó y rebalsé polvo de piedra por cada uno de los orificios.
ya no me siento hermoso.
llegué a una esquina en la que tuve que afeitarme la cabeza porque el pelo crecía enreverado, protegiendo tornasoles en mi cráneo. hasta que se llenó y rebalsé polvo de piedra por cada uno de los orificios.
ya no me siento hermoso.
miércoles, 11 de octubre de 2017
No me vendo pero
Soy Juan de Los Márgenes. El que no se cansa de cansarse. Cada día me abrigo con un color diferente. Y desayuno siempre el mismo sol. Después camino por calles calladas rumbeando hacia la luna, porque los objetivos están detrás del horizonte. Mi libertad no la tengo, la sostengo, y el equilibrio es frágil. Soy experto en aprender todo de nuevo.
Últimamente no gasto energía en otros. En mí, jamás la gasté. Quisiera decirle inversión, pero la palabra es reciclaje. Si de veras quisiera decirle inversión, yo sería otra persona, y no estaría escribiendo acá, donde no me ves pero me imaginás, rompiendo las fronteras de un río marrón,
escribiendo en azul mi cielo negro sobre un papel blanco gastado. Solamente pinto letras porque me pintan las manos. De pies a cabeza soy el mismo ser. Mi cuerpo, mío, y lo escondo como quiero. No me vendo, pero siento que me compran igual.
Últimamente no gasto energía en otros. En mí, jamás la gasté. Quisiera decirle inversión, pero la palabra es reciclaje. Si de veras quisiera decirle inversión, yo sería otra persona, y no estaría escribiendo acá, donde no me ves pero me imaginás, rompiendo las fronteras de un río marrón,
escribiendo en azul mi cielo negro sobre un papel blanco gastado. Solamente pinto letras porque me pintan las manos. De pies a cabeza soy el mismo ser. Mi cuerpo, mío, y lo escondo como quiero. No me vendo, pero siento que me compran igual.
viernes, 6 de octubre de 2017
Fuerza
Confundidos y haciendo repeticiones,
encerrados en un gimnasio.
Sacando pecho, metiendo panza,
falseando media sonrisa.
O saliendo a correr
vestidos por la moda,
brillando flúor con
zapatillas magenta.
Son las únicas opciones
que se pueden comprar
en las vidrieras del centro.
Estamos buscando la Fuerza.
Usarla
para presumir,
o guardarla
para el momento indicado.
Y nos damos concesiones
para darnos impulso.
Como con todo,
chocamos con la barrera
de que no vale la pena.
Y seguimos.
Nos sentimos un poco
ridículos
mientras hacemos que escuchamos
al cuerpo.
Queremos domarlo.
Para explotarlo.
Y para sentirnos mejor.
Una lucha contra el autoestima
mal planteada desde un principio.
Es mentira eso del horizonte.
Y también es mentira
lo de los abdominales marcados.
encerrados en un gimnasio.
Sacando pecho, metiendo panza,
falseando media sonrisa.
O saliendo a correr
vestidos por la moda,
brillando flúor con
zapatillas magenta.
Son las únicas opciones
que se pueden comprar
en las vidrieras del centro.
Estamos buscando la Fuerza.
Usarla
para presumir,
o guardarla
para el momento indicado.
Y nos damos concesiones
para darnos impulso.
Como con todo,
chocamos con la barrera
de que no vale la pena.
Y seguimos.
Nos sentimos un poco
ridículos
mientras hacemos que escuchamos
al cuerpo.
Queremos domarlo.
Para explotarlo.
Y para sentirnos mejor.
Una lucha contra el autoestima
mal planteada desde un principio.
Es mentira eso del horizonte.
Y también es mentira
lo de los abdominales marcados.
lunes, 2 de octubre de 2017
De conversaciones de madrugada XLV
dice torque siempre:
amor libre,
o libre
del otro?
amor libre,
o libre
del otro?
Etiquetas:
De conversaciones de madrugada
domingo, 1 de octubre de 2017
miércoles, 27 de septiembre de 2017
carne
soy la dualidad
en su punto
medio
la ansiedad
en su punto
denso
la creatividad
en su punto
whisky
la nostalgia
en su punto
sangre
el fuego al rojo vivo,
y la carne
que se quema
soy.
en su punto
medio
la ansiedad
en su punto
denso
la creatividad
en su punto
whisky
la nostalgia
en su punto
sangre
el fuego al rojo vivo,
y la carne
que se quema
soy.
lunes, 25 de septiembre de 2017
este es
este es un bloc de notas sin título ni adversario. este es un niñe de la nueva era, sin apellido ni título universitario. rechacé mi nombre, mi herencia y dejé en segundo plano la primera persona. ni protagonista ni guonista. soy.
un mate fresco por lo calientito. un abrazo tibio en forma de cena una noche fría. una seca en labios húmedos. una charla casual que destierra un prejuicio: 'somos desconocidxs'. le de al lado puede darme mucho más que la hora.
ahora la oración supera el sopor. pierde de vista la espera. pide la posta que no se presta.
no te presto nada porque no tengo nada. nunca fui bueno acumulando. todo lo que aprendo no va en mi cv. se ve que salí del cielo o del suelo porque no se ni cómo se arma una caja de cartón. estorbo al sordo voluntario y escombro al sedentario, que me pasa y me pisa y no me ve que lo miro.
mirilla hacia el sol. ventiluz. lucernario. fuego hasta en un palo. santo lo que sea me encomiendo hasta recuperar el sentido del tacto. encierro mis ojos en la brisa de la brasa. defino un abrazo.
habrá sido la certeza cuando te desencontré. o el renacer en contención pecho y pecho, el llanto, la depuración. el eterno retorno entre reinventarse y reincidir. incidís al encenderme hasta que me apago. pago mi vida con vida. vi que sí, vi crecer, vi en mí que me ilumino hasta que me opaco como si me tapara una catarata de frazadas.
es siempre nueva la sensación de desamparo. morir se muere unx un millón de veces siempre distintas. y quién sabe contar hasta un millón. quién aguanta tanto tiempo. quién hubiera dicho, antes de nacer, que aguantaría tanto: el peso de las miradas penduleando un no, el de andar liviano en la balanza del bolsillo, el precio del peso que sube continuamente, constantemente, desde mi infancia que sonaba a golpe rompecabezas de cacerolas vacías: hasta ellas sufren el hastío de no sentirse llenas.
no soy simple. acepto el enigma y, en vez de descifrarlo, desordeno las colores, intercambio les vocales y desembellezco lx bello.
un mate fresco por lo calientito. un abrazo tibio en forma de cena una noche fría. una seca en labios húmedos. una charla casual que destierra un prejuicio: 'somos desconocidxs'. le de al lado puede darme mucho más que la hora.
ahora la oración supera el sopor. pierde de vista la espera. pide la posta que no se presta.
no te presto nada porque no tengo nada. nunca fui bueno acumulando. todo lo que aprendo no va en mi cv. se ve que salí del cielo o del suelo porque no se ni cómo se arma una caja de cartón. estorbo al sordo voluntario y escombro al sedentario, que me pasa y me pisa y no me ve que lo miro.
mirilla hacia el sol. ventiluz. lucernario. fuego hasta en un palo. santo lo que sea me encomiendo hasta recuperar el sentido del tacto. encierro mis ojos en la brisa de la brasa. defino un abrazo.
habrá sido la certeza cuando te desencontré. o el renacer en contención pecho y pecho, el llanto, la depuración. el eterno retorno entre reinventarse y reincidir. incidís al encenderme hasta que me apago. pago mi vida con vida. vi que sí, vi crecer, vi en mí que me ilumino hasta que me opaco como si me tapara una catarata de frazadas.
es siempre nueva la sensación de desamparo. morir se muere unx un millón de veces siempre distintas. y quién sabe contar hasta un millón. quién aguanta tanto tiempo. quién hubiera dicho, antes de nacer, que aguantaría tanto: el peso de las miradas penduleando un no, el de andar liviano en la balanza del bolsillo, el precio del peso que sube continuamente, constantemente, desde mi infancia que sonaba a golpe rompecabezas de cacerolas vacías: hasta ellas sufren el hastío de no sentirse llenas.
no soy simple. acepto el enigma y, en vez de descifrarlo, desordeno las colores, intercambio les vocales y desembellezco lx bello.
sábado, 23 de septiembre de 2017
y qué cuando nos miremos
,y qué cuando mires mi mirada
y yo no sea el que ves en tu película?
porque me desperté temprano tarde
y ya tenía mal humor,
por el mal aliento
de hace seis meses
consecutivos,
y porque te miro a los ojos
y preferís no mirar.
no estabas mirando
por eso te gustaba
yo,
eso,
ese incendio controlado,
el calor que no quema,
la frescura
es tan
volátil
que solo por pensarla
se te va,
y yo no sea el que ves en tu película?
porque me desperté temprano tarde
y ya tenía mal humor,
por el mal aliento
de hace seis meses
consecutivos,
y porque te miro a los ojos
y preferís no mirar.
no estabas mirando
por eso te gustaba
yo,
eso,
ese incendio controlado,
el calor que no quema,
la frescura
es tan
volátil
que solo por pensarla
se te va,
jueves, 21 de septiembre de 2017
de compaginar
estoy rompiendo páginas por el placer de compaginar
palabras que me llevarían.
intentarlo arrastrándome
por el barranco embarrado,
y enroscarme las rodillas
hasta el pétalo.
soy la orilla del mar que llevo dentro,
las cenizas de un fuego que aún no ardió.
arduo ardid daré
a los dioses
que osen
enredarme en sus pesadas
poses.
encomendado al comienzo,
silencio lento
sobre el lienzo,
espejado quizás,
viento viendo
venderse tiempo por.
palabras que me llevarían.
intentarlo arrastrándome
por el barranco embarrado,
y enroscarme las rodillas
hasta el pétalo.
soy la orilla del mar que llevo dentro,
las cenizas de un fuego que aún no ardió.
arduo ardid daré
a los dioses
que osen
enredarme en sus pesadas
poses.
encomendado al comienzo,
silencio lento
sobre el lienzo,
espejado quizás,
viento viendo
venderse tiempo por.
atragantado
hoy la vi a la rubia.
sí, es lindo tenerla cerca, y es linda ella.
pero por algo me siento así, atragantado de mambo.
solo sé que siento que la pierdo.
el malentendido se come todo, y a la vez alimenta la distancia.
yo sigo siendo el único preparado para escuchar toda la verdad.
tal vez estoy esperando conocer a clarice lispector
y hasta ella es un personaje.
sí, es lindo tenerla cerca, y es linda ella.
pero por algo me siento así, atragantado de mambo.
solo sé que siento que la pierdo.
el malentendido se come todo, y a la vez alimenta la distancia.
yo sigo siendo el único preparado para escuchar toda la verdad.
tal vez estoy esperando conocer a clarice lispector
y hasta ella es un personaje.
martes, 19 de septiembre de 2017
llegó de arriba
tendría treinta o cuarenta y tantos. medias negras, pantalón negro y una remera color beige, larga y al cuerpo. su rostro, un punto medio entre maldormida y desfigurada. empezó a vagar por el hostel a eso de las cuatro y media. la puerta estaba cerrada, la cerré yo, por lo cual deduzco que llegó de arriba. yo estaba durmiendo en el sillón más próximo a la estufa y, cuando escuché el revoloteo, me sobresalté como paloma encerrada.
fue y vino de la cocina, hasta que se acercó pausadamente a la estufa. combatió un evidente frío y, cuando le pregunté si tenía problemas para dormir o se sentía mal, respondió que recién se despertaba. me retrucó y yo le dije que cargo el insomnio de quien debe trabajar.
se quedó un rato en silencio, estirando las piernas. yo respiré y respiré, batiéndome a duelo con mis párpados. por fin se fue arriba, sin despedirse, y escuché el chac chac de cada paso por la escalera de madera hasta quedar la casona de nuevo en silencio.
intenté retornar a mi asunto de conciliar esas dos horas de sueño diario. necesitaba llenar la barrita de vida, alimentarme como los personajes de un videojuego. pero ella volvió a bajar y volvió a bajar. repitió la secuencia, y cada vez que volvía se equivocaba el camino, como si hubiera más de uno.
con mi paciencia derramada como baba por el almohadón, la increpé a duras penas. dijo estar parando en la habitación seis, y lo último que me preguntó fue si su pieza estaba en el tercer piso. "caminé tantas escaleras que ya estoy confundida", me dijo. el hostel tiene uno solo.
después de sortear mi trampa de interrogantes, me dijo que estaba en la habitación con ocho camas. subimos juntos y caminé con ella hasta la puerta. entró. esperé unos segundos, expectante, pero nada rompió la calma.
la madrugada resulta un momento especial para la ironía. bajé a recepción. el hostal en completa armonía y, yo, descalibrado como brújula olvidada. atiné a revisar el Registro de Hospedaje. la pieza estaba llena, pero solo siete de las personas habían anotado sus datos. de repente, me pareció que dormir dos horas ya no era cosa tan importante.
fue y vino de la cocina, hasta que se acercó pausadamente a la estufa. combatió un evidente frío y, cuando le pregunté si tenía problemas para dormir o se sentía mal, respondió que recién se despertaba. me retrucó y yo le dije que cargo el insomnio de quien debe trabajar.
se quedó un rato en silencio, estirando las piernas. yo respiré y respiré, batiéndome a duelo con mis párpados. por fin se fue arriba, sin despedirse, y escuché el chac chac de cada paso por la escalera de madera hasta quedar la casona de nuevo en silencio.
intenté retornar a mi asunto de conciliar esas dos horas de sueño diario. necesitaba llenar la barrita de vida, alimentarme como los personajes de un videojuego. pero ella volvió a bajar y volvió a bajar. repitió la secuencia, y cada vez que volvía se equivocaba el camino, como si hubiera más de uno.
con mi paciencia derramada como baba por el almohadón, la increpé a duras penas. dijo estar parando en la habitación seis, y lo último que me preguntó fue si su pieza estaba en el tercer piso. "caminé tantas escaleras que ya estoy confundida", me dijo. el hostel tiene uno solo.
después de sortear mi trampa de interrogantes, me dijo que estaba en la habitación con ocho camas. subimos juntos y caminé con ella hasta la puerta. entró. esperé unos segundos, expectante, pero nada rompió la calma.
la madrugada resulta un momento especial para la ironía. bajé a recepción. el hostal en completa armonía y, yo, descalibrado como brújula olvidada. atiné a revisar el Registro de Hospedaje. la pieza estaba llena, pero solo siete de las personas habían anotado sus datos. de repente, me pareció que dormir dos horas ya no era cosa tan importante.
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