El amor que me llega es un fenómeno acuático,
un suspiro de ballena, un avistamiento
de algo enorme, entreguardado en el telón infinito
del mar azul.
Te dejé un hidrófono, y anotado mí numero bajo la caracola, viajera gitana, llamado mismo de la sirena, para cuando llegues a un descanso y sientas una isla nuestra isla.
Despliega nuestra bandera, que se monta de colores resplandecientes bajo el fuerte sol con todo manto de horizonte. Canta nuestra canción, te escucharé sónicamente.
Llegaré, a mí tiempo. Montado en un cachalote, tú verái la bruma manifestarse y entenderás todo el silencio.
Percibir el lenguaje suboceánico. Frecuencias únicas que magnetizan estos pieces del puzzle irrepetible, una armonía en el encallar.
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