El mar y la montaña se encuentran
en la junta de nuestros pechos el susurro
El río resulta de esa fuerza y los une
Desde el cielo al horizonte
Hasta las sangres se nos mezclan cauce abajo
Te miré, cómo si fuera una polaroid o una lamparita estallando
Me miraste, conteniendo las moléculas que inician una estrella
Los lenguajes nos decoran como plumas de pájaros floridos.
Un desierto de granitos de palabras valen toda esa promesa.
A lo lejos, un potro asiente y sale galopando,
Se mueve rápido por las palabras, atraviesa
el monte por detrás sin que nunca lo veamos,
Desaparece,
y se contesta a sí mismo más adelante.
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