Toscamente registrar la maravilla.
Danza de cimas y vientos que
bordan entre las cicatrices
un sendero de animalito en
procesión,
de abrir sin machete por entre los cerros y
desembocar
al rio almibarado,
meciendo los pastos con las
yemas,
deslizar entre abejas en franca vibración,
coloreciendo el bordado.
Brillamos entre luciérnagas
azules y rayos que se arrojan hacia la tierra, agitando las
colmenas.
Minimalismo en paleta, un palacio amplio y un
jardín dejado a ser.
Grandes piezas talladas en piedra se
entrelazan con enredaderas,
caen rendidos maracuyaes y los
liberan las madres mariposas.
Orquídeas ambaradas de
color pastel violeta entornan sus corolas al unísono.
La gran
respiración, y la noche como horizonte.
La espesura. El
desenvolver.
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