llego con el pulover en los hombros. atrás mío, la tardecita se tira por el tobogán. entro con la maniobra de saludar al vecino que está llegando de comprar verduras en el chino, y me abre. subo. silbo para que sepas, y me abrís rápido. me mirás lento. me abrigan tus ojos salamandra, tus brazos de lana, tus labios de café.
tu campera de cuero nueva, negra. veinte voltios de amarillo barroso semi-iluminan tu casa. hacen que las uñas de tus dedos y la sombra de tus ojos se vean bordó. la estufa eléctrica desenchufada, esperando en el banco de suplentes. la pava al fuego. de fondo en perspectiva un ventanal desenfocado expone cómo el cielo va desde el violeta hasta lo negro sin jamás ponerse gris.
mi mirada en vos. te movés, vas a la cocina a buscar agua. me rozás y, cuando pasás a mi lado, te tomo del antebrazo. mi mano emana calidez. te memorizás mis huellas digitales. con el tacto de un ciego recorro hombros, lento, después pecho, bajo, pezones. caigo como cascada sobre el hueco inferior de tu cuello. jadeo porque jadeás. se mueve la marea. nos juega. nos levanta y nos queremos caer a la cama. a quince centímetros de los míos, tus ojos dos neptunos. mi pecho un sol.
piso tu campera mientras te muestro el camino. en una maniobra me saco las dos zapatillas. me dejo las medias porque me gusta. seguime. llegás. tu mano está abajo y ahora estamos a mano. te tomo en serio e igual me encanta que te cueste sacarme el cinturón. hoy no tengo apuro. ajusto mi cuerpo al colchón.
ya me la estás chupando y yo alucino. te divertís conmigo, te reís de mí. mientras aprieto el puño izquierdo, te acaricio el pelo con mi mano derecha mansita. te disfruto disfrutando y te imagino sin nada. cada tanto me mirás volar. te encanta. te interrumpo para seguir y en un impulso hundo mi lengua en la rompiente de tu lengua.
soy un empírico, por eso siempre te siento encima de mis piernas y después te intento sacar el pantalón. no puedo esperar y cambio el rumbo. trepan mis brazos que se quieren tatuar en tus curvas. tallan tu corteza. abarcan tus tetas como conteniendo dos torrentes. perdoname si te rompo la remera.
tanto tiempo maldiciendo los corpiños. son cosas del pasado, como el pudor. con falsa brusquedad te aro hacia un costado de la cama. no me preguntes como te saco toda tu parte de abajo sin usar las manos. me levanto sin desconcertarte y me arrodillo en el piso. te deslizo hasta mi puesto y abro tus piernas. me espero temperatura vino y me esperás calidez whisky en la garganta. si no sé dónde está, lo busco. si no hay punto g, me invento los míos. genero una danza de sensaciones amazónicas.
ya no escucho ni veo. saboreo y es todo casero. quiero juguito, te lo juro. desaforado, hago de mis manos tus nalgas, me lleno de tus caderas. no te pierdo de vista aunque hace rato que no me mirás. estás gritando con los ojos. sé que empiezo en las falanges de los dedos de mis pies, y termino donde cae tu flequillo. me suplicás un basta falso, un sigamos.
gateo por la cama. avanzo despacio pero urgente. mi complicidad te mira y te arranca ese beso desprolijo que envuelve la circunferencia de mi boca. me acuesto boca arriba, te subís. por fin me sacás la remera. pareciera que llueve adentro. tengo saliva en toda la cara. recorrés mi cuerpo y las costas de tu concha dejan su rastro por toda mi pelvis, por mi panza, por mis piernas, subís hasta mi pecho. estoy empapado.
mi pija da descargas eléctricas. nos acomodamos y tomamos envión. dos miradas son una. estoy adentro. ese momento en que tu cara quiebra toda estructura. sos puro goce aunque sea por milésimas. dale. dame. estemos. decime. agarrame bien fuerte del bicep. frename y lameme la oreja. sentí cómo me retuerzo del placer.
el dolor es perspectiva y tu dedo en mi culo me hace temblar. mi sudor se confunde entre tu flujo. ahora estás sentada en mi cuerpo sentado. te muerdo los pezones despacito, como muerde un perro a su amo. tus brazos envuelven mi nuca, los míos tu espalda. cada rincón de mi cuerpo toma autonomía. cada centímetro de mi pija te siente entrar y salir. se quiere ir con vos. `
te corrés a un costado. me tentás con pecho erguido y mirándome de reojo. ahora me das la espalda, y me entregás todo tu cuerpo. yo, en horizontal, soy una extensión de la cama. vos levantás las manos y las posás en tu cabeza. desde acá sos una bailarina. siento el beat de tu cuerpo meciéndose. yo bailando profundo. mis manos abiertas aprietan firme tus pechos.
llevás tu mano al clítoris y competimos por quién acaba más. la sábana es un enchastre hermoso. nos regocijamos en nuestras aguas y nos desacomodamos. no es un descanso, es un alivio liviano. tirados, media mirada hundida en la almohada, media en la cara del otro. ahora los besos tienen la tibieza de un pañuelito. antes intuíamos, ahora contemplamos.
compartimos soledades. exhibimos cuerpos en proceso. todavía gemimos, todavía murmuramos. el tercer estadío es la calma, como en un baño de inmersión. mi respirar es profundo y pesa menos. el reloj que se fue ahora vuelve. ya es de día. otra vez toca ponerse la ropa y subirse al personaje.
tal vez más tarde.
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